Donald Trump se ha mostrado decepcionado con el tiempo que se está tardando en derrocar al mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, y por la falta de apoyo de algunos de los aliados de EEUU. Por esta razón, la opción militar vuelve al tapete, comunicó un alto funcionario de la Administración Trump.

Una de estas opciones incluye el bloqueo naval de Venezuela, aseguró el funcionario durante una reunión...

Bernie Sanders ve la democracia estadounidense como una “oligarquía” que permite a multimillonarios, como Donald Trump, convertirse en autoridades.

En declaraciones ante una multitud congregada el viernes en la ciudad de Las Vegas al cierre de su campaña, un día antes de las elecciones primarias del estado de Nevada, Sanders apuntó el dedo acusador a los precandidatos republicanos multimillonarios como el presidente de EE.UU., Donald Trump...

Irak exige la salida de todas las tropas extranjeras de su territorio sean de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o de Estados Unidos.

En declaraciones concedidas a la agencia de noticias Al-Maluma y publicadas este domingo, Ahmad al-Kanani, representante de la coalición Al-Fath en el Parlamento iraquí, ha criticado el reinicio de las actividades de la Alianza Atlántica, encabezada por EE.UU., en el país árabe...

El Ministerio de Sanidad de China informó que el número diario de casos confirmados de coronavirus en el país está cayendo a menos de 2,000 por primera vez desde el comienzo del brote.

El Ministerio de Sanidad de China confirmó este jueves que los muertos por el nuevo coronavirus originado en la ciudad de Wuhan han alcanzado los 2,236, mientras que los afectados se sitúan en 75,465...

Por Salvador González Briceño*

*Los demócratas, tontos útiles para el segundo periodo del actual gobierno

“Primero lo de Rusia, Rusia, Rusia: fue todo una mierda”. Así lo expresó Donald Trump el pasado miércoles (5 de febrero), tras el juicio político fallido del impeachment demócrata en su contra, que culminó tras meses de indagatorias, desde el 24 se septiembre. El 13 de noviembre iniciaron las audiencias públicas en contra del mandatario, y la líder demócrata Nancy Pelosi fue quien encabezó la ofensiva.

Resulta que, por el caso ruso, el fiscal especial Robert Mueller en marzo de 2019 no encontró evidencia alguna, de la presunta conspiración “criminal contra Rusia”, en la llamada intervención electoral. Conclusión rechazada, que "la campaña de Trump o alguna de las personas relacionadas con ella, conspiraran o se coordinaran con Rusia en sus esfuerzos por influir en las elecciones del 2016 en EE.UU.".

Pero por ello Mueller no exoneró a Trump de “obstruir a la justicia” y el caso quedó como “delito abierto”. Pero tampoco ahora los demócratas han alcanzado su objetivo de destituir a Trump por ambos delitos de: “abuso de poder, y obstrucción al Congreso”.

Porque el Senado en votación mayoritaria lo absolvió 52 a 48, a su favor en la primera acusación y 53 a 47 en la segunda. La votación de la Cámara Baja, de control demócrata, el 4 de diciembre pasado, fue a favor de la destitución por 230 contra 197 por abuso de poder y 229 contra 198 por obstrucción.

El delito principal, porque presuntamente Trump retuvo la cantidad de 391 millones de dólares en ayuda a Ucrania, a fin de presionar —el “favor” se solicitó telefónicamente, el 25 de julio, según “informante anónimo”— al presidente de ese país, Volodimir Zelenski, para que iniciara una investigación en contra de Joe Biden y su hijo Hunter, éste como miembro del consejo directivo de una empresa energética ucraniana, en tanto su padre fungía como vicepresidente de Obama.

Claro que Trump estaba acusando sin pruebas a Biden, a cuento de que sería —como lo es—, posible candidato demócrata en el proceso electoral a culminar el próximo 3 de noviembre, en tanto el propio presidente en funciones va tras la reelección. Sacarlo de la jugada electoral.

Así, los republicanos, que tienen en control del Senado (53, pero se requerían dos tercios, 67 votos para la mayoría), calificaron de “juicio injusto”, “caso incoherente”, y se pronunciaron negándose a citar testigos para la presentación de “pruebas” en un proceso que no se aproxima “ni un poco” a la justificación para destituir a un presidente en la historia. El tercero: el primero fue y el segundo Clinton.

“Rechazo a las incoherencias”, se pronunció Mitch McConnell, el líder de la mayoría republicana en la Cámara Alta, en referencia al proceso demócrata. En tanto para el senador republicano Mitt Romney, que apoyó el impeachment, se trató de “un asalto flagrante contra nuestros derechos electorales y nuestra seguridad nacional”, un “terrible abuso de la confianza pública”, expresó al cabo del proceso de votación.

Sin embargo, el impeachment fallido dejó en claro algunos aspectos como los siguientes, tanto de la política interna como exterior, con acento geopolítico.

Los demócratas dieron pie al proceso de juicio a Trump a pesar de tener claro no contar con la mayoría en el Senado, y el impeachment no procedería al final, como fue.

El juicio caminó también pese a que la presunta injerencia rusa en las elecciones del 2016 nunca pudo probarse, por lo demás un largo proceso en contra de Trump y desgaste para las relaciones entre ambas potencias.

Era claro que, de no proceder la destitución de Trump, el proceso culminaría fortaleciéndole con rumbo a las elecciones de noviembre próximo, y por tanto tiene acento de “acuerdo interno” entre demócratas y republicanos. Un ardid para alentar el apoyo para el republicano, pues es claro que entre unos y otros no existen cambios ni posturas políticas de fondo.

Luego entonces, los demócratas no tenían, desde el principio del impeachment, la certeza de ganar las elecciones a Trump, a sabiendas que buscaría la reelección.

Queda claro, aparte, que el candidato Trump seguirá con su característica campaña de agravios que alienta el segregacionismo y con eso la polarización en la propia sociedad norteamericana.

Hacia afuera, lo primero que salta a la vista es que alguien, o algunos —el Estado profundo, entre otros, tenían en mente el descarrilamiento de la presidencia de Trump—, y aún sin las pruebas suficientes acusaban a Rusia de intervenir en las elecciones internas, como para que ganara la candidata demócrata Hillary Clinton.

De igual manera, que no importó acusar sin pruebas al otrora principal “enemigo” de la guerra fría, señalado porque en el fondo se presumía y suena real, a que Trump simpatiza con Rusia y particularmente con Vladimir Putin. Un asunto que ahora suena coherente.

Pero se dejó de lado, y llama la atención ahora tras el impeachment, que se cae la postura de acusación a Rusia de su presunto injerencismo e intervencionismo. Claro en otros que es Estados Unidos quien en política exterior aplica acciones desestabilizadoras, para un mundo que se empeña enfilar a sus intereses, y por eso promueve golpes de Estado, derrocamiento de gobiernos y violencia con su presencia militar extranjera.

Llegando inclusive al uso de métodos destructivos, actividades terroristas, con instrumentos como la CIA, USAID, Pentágono y la propia OTAN. Por ejemplo, el propio Trump asumió haber dado la orden de asesinar al general contraterrorista iraní Qasem Soleimani, con el ataque dron en el aeropuerto internacional de Bagdad, Irak, el pasado 3 de enero. Acto reprobable por cobarde y desestabilizador en la región, no solo con Irán.

Lo cierto es que, con razones débiles del impeachment contra el presidente Trump, el “juicio final” devino en su fortalecimiento como candidato a la reelección. Ahora nada contendrá a los republicanos, y Trump contribuirá más a dividir a la sociedad de su país, con sus posturas racistas y xenófobas de campaña.

Nancy Pelosi resultó pieza útil. Y el Partido Demócrata dejó carta abierta al presidente para otros cuatro años al frente de la Casa Blanca, pese aquellos del sector conservador tradicional que no lo quiere más y el anterior proceso le apostó a Hillary Clinton.

La intromisión rusa en las elecciones del 2016 nunca fue probada. Tampoco Trump salió del todo limpio. Queda claro, que tanto la política interna como externa de EUA está enfilada hacia un mismo fin hegemónico. Un juego de espejos geopolítico con fines reeleccionistas para Trump. (8 febrero 2020).

*) Director de geopolítica.com. @sal_briceo.

 

Por Salvador González Briceño*

*Frágil, la UE ahora recibirá mayor presión anglosajona, con EUA al frente

Como dicen, la firma del divorcio llegó. El 1 de febrero de 2020 entró en vigor la separación de la Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), tras la confirmación de la Eurocámara por amplia mayoría, a más de tres años del referéndum británico —claramente direccionado— que dio el sí con apenas el 50 más 1,9 por ciento en pro de la salida.

Hace años que un servidor viene diciendo que la mencionada UE es más bien desUE, porque no funciona como unión; ni es “fusión, cohesión, adhesión, nexo…”, nada. Porque cada país jala conforme a sus intereses, como era de esperarse además desde Maastricht en febrero de 1992-1993, firma y entrada en vigor, respectivamente.

Ni cumple, la UE con los principios de dicha unidad, como tampoco convienen siquiera en materia comercial para el interés común. O es Alemania, más que Bruselas, quien encabeza como economía más fuerte, o la propia Bretaña —acaso Francia o tímidamente España—, dejando fuera de las decisiones clave a los países del segundo círculo, al que pertenecen los desplazados, los de las penurias como Grecia, Italia o Portugal.

Lo que ha dejado en claro la separación es que no hay, ni había, tal unidad desde su arranque en 1973. Los asuntos de unos no son de todos, como la amenaza migrante a la que ahora rehúyen los británicos, entre otros temas, como la crisis de las “vacas locas” de 1996, intereses de unos y otros.

Luego entonces, a partir de ahora, las peores decisiones se tomarán allende las fronteras. O Bretaña o, en la práctica será la política estadounidense (EUA) que se imponga, dirija, a no ser que las cosas cambien en ese sentido.

EUA será el guardián del faro, el que decida las políticas a seguir en lo porvenir. ¿Hasta cuándo? Hasta que lo decidan las políticas nacionales, o que por países tomen sus propias directrices, tanto internas como hacia afuera, incluso hacia los estadounidenses. En otras palabras, la UE tiende a desbaratarse.

Más en este mundo de cambios acelerados. Y ahora que el gobierno de Donald Trump presiona a la UE a seguir sus lineamientos y a que apoye sus políticas, como las referentes a la OTAN, o hacia países como la región del Medio Oriente.

Al final de cuentas, será la geopolítica de EUA la que siga en la línea de no perder la hegemonía, como lo viene haciendo frente a los países promotores del multilateralismo, como son Rusia, China, Irán, India y otros.

Ante esto, la UE —o lo que quede de ella tras el Brexit— o define políticas propias, o queda al albedrío de la propia Bretaña o de los EUA. Seguir como desUE será permitir las imposiciones, o el sometimiento a los nuevos acuerdos comerciales que estarán empujando tanto Boris Johnson como Trump. Pero apunta a eso.

Otra cosa sería que, por ejemplo, se redefina como Unión frente a Rusia y China, o Siria e Irán, sin seguir precisamente las directrices imperiales anglosajonas. Sería definir, en su caso, lo conveniente como UE, sin sometimiento.

Deberá tomar decisiones propias. O, en su caso, acordar, unidos o por países, temas como la relación con Rusia en materia energética —abastecimiento del gas—, en seguridad por aquello que EUA presiona a todos los países para que contribuyan con sus cuotas para mantener a la OTAN, así como a presionar a Rusia en caso de confrontación (lo hacen ya desde los ejercicios militares conjuntos en las fronteras).

También lo relativo a las guerras en contra de Siria, Irán, Irak, Afganistán; conflictos como el de Libia, de Israel con Palestina, y en general del problema con los “terroristas”. Qué decir del asunto de la inmigración provocada tras las guerras atizadas con el terrorismo yihadista, con fines desestabilizadores de países para apoderarse de las reservas energéticas.

Ni hablar de la toma de decisiones en materia económica. Qué y/o ¿cómo decidir los temas de la imposición neoliberal del FMI? ¿Qué con las enormes deudas contraídas con el BCE, Banco Central Europeo? ¿Cómo hacer para la recuperación del empleo, del poder adquisitivo, del sistema de pensiones, del bienestar social, cuando se presume era uno de los objetivos de la Unión Europea y el euro?

La presión que ha venido ejerciendo, con y sin la UE, Estados Unidos seguirá latente. Peor ahora que se sumará el acoso de Bretaña, el añorado imperio presente todavía bajo la monarquía.

Lo único cierto es que la Bretaña seguirá trazando las directrices y los gobernantes estadounidenses también continuarán mandando obedeciendo al poder inglés. Sabemos quién manda en esa dupla anglosajona.

El tiempo dirá si la relación es de otra manera. Se ve difícil un reacomodo. Debería, por el bien de la hoy metida en camisa de fuerza Unión de las Europas. Queda hasta el fin del 2020, cuando el proceso concluya, para que las cosas se acomoden o descompongan. (4-febrero-2020).

*) Director de http://xn--geopoltica-p8a.com/.

@sal_briceo.

 

Por Salvador González Briceño*

Nadie duda ahora que el impacto podrá alcanzar a los mercados financieros

Cual bumerang. Más pronto que tarde puede revertirse el pretendido daño a China causado por la nueva epidemia del “coronavirus 2019-nCoV”, a quien resulte responsable: Donald Trump, la CIA, el Pentágono, Occidente o la llamada “coalición internacional”.

Porque si el río suena es que agua lleva. El brote de la pandemia en la región central del país, en la ciudad de Wuhan, capital de Hubei, suena a intentona por desestabilizar al gigante asiático, conocida neumonía de Wuhan. A odio chino de raíz occidental, de dónde más.

Desde que es una amenaza, un golpe al corazón, el tema es geoeconómico o de la geopolítica, desde el gobierno estadounidense —particularmente Trump— un intento por debilitar a China por cualquier medio. Debilitarlo o desestabilizarlo como país competitivo en la hegemonía mundial.

Una muestra de dicha política es la desatada guerra económica, tarifaria y/o arancelaria que, pese a la crudeza no ha logrado sus metas. Todo lo contrario. A China la guerra le ha fortalecido, incluso mostrado al mundo como país con el desarrollo suficiente para enfrentar al imperio estadounidense. En todos los terrenos; nadie construye un hospital de 1,000 camas en 10 días para pacientes del virus.

Valgan dos ejemplos: sobre el bloqueo a Huawei o el desarrollo tecnológico del 5G, ambos en el ámbito de las telecomunicaciones. Casos que representan el avance “ultra” en los negocios de punta, en los que China está compitiendo y ganando mercado a Estados Unidos y a sus empresas con las propias.

Ya no es novedad el empuje económico de las multinacionales chinas, respaldadas siempre por el Estado y direccionadas desde el PCCH —no en valde el inepto de Mike Pompeo ha declarado recién que éste, el partido comunista chino es “la principal amenaza de nuestro tiempo” (amenaza: ¿para quién?)—, y su penetración en el marco de la globalización occidental hacia el mundo capitalista en general.

Así, como no le ha funcionado a Washington la guerra arancelaria contra el gigante asiático, toca el turno la pandemia Coronavirus. Por cierto, un virus nada nuevo ni de los más dañinos. Mejor. Con todo y la acción mediática se encarga del resto, de magnificar y generar pánico en el mundo.

Por ello es que los focos rojos se han encendido en los medios occidentales contra China. Curiosamente la cepa se habría salido de control y expandido justo al tiempo de las principales fiestas de ese país, de mayor movilidad social tanto interna como turística. ¿Casualidad?

Claro que la afectación no es menor. La epidemia como tal es un problema que tiene varias aristas: el número de víctimas, 426 al día (de esta nota), 48 solo en Wuhan; de infectados, 20 mil 400; casos reportados en más de 20 países. Más peligroso que el SARS que afectó en ese país entre 2002-2003. Pero los recuperados son 500, mayor a los fallecidos.

La emergencia tampoco es menos importante. Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 30 de enero al brote como “emergencia de salud pública internacional”, con recomendación para 192 países. Muchos laboratorios del mundo dicen haber descubierto la cura, más faltan las pruebas.

Problema será cuando se traslade la afectación a países pobres, con sistemas de salud frágiles. Para ello vale que se informe con claridad sobre la enfermedad, así como la cura. Evitar los rumores y la desinformación, por el bien no solo del país afectado como de otros posibles amenazados.

Sin embargo, a la descripción del virus como “brote sin precedentes”, se dice “respuesta sin precedentes” por las “medidas extraordinarias” que tomaron las autoridades chinas para evitar su propagación. Occidente no lo esperaba. Eso añade valor “made in China”.

Por eso no se descarta “guerra bacteriológica” contra China. Nada casual sino planeado. Ante todo lo anterior, y pese a que el país afectado declara tener capacidad para minimizar el impacto —cosa que lo está demostrando—, el Fondo Monetario Internacional ya dice que el brote supone un riesgo para el crecimiento de la economía mundial.

Porque crece la preocupación sobre el impacto económico en el mundo. Afecta las fiestas nacionales chinas, como al transporte y al turismo. Y de ahí a los mercados bursátiles y las materias primas, por el cierre de fábricas y de empresas, tanto locales como de otros países (McDonald´s, Starbucks, WeWork, H&M, Disney).

La bolsa china ha caído desde el lunes 3, ayer, en el índice de referencia Shanghai Composite Index en un 7.8%, mínimos de hace dos meses. El yuan registra el nivel más bajo de este 2020. El Banco Central de China ya inyectó 174 mil millones de dólares de liquidez a los mercados. Y algunas empresas recibirán subsidios por las afectaciones.

En síntesis, la economía global registra el “impacto negativo cada vez mayor”. Es el caso del impacto en los precios de los metales industriales que Moody´s Analytics, alude podría “convertirse en el cisne negro más grave que la crisis financiera de 2008-2009”. Esto está en clara correlación con el crecimiento económico mundial.

También el FMI señala que la afectación a la economía china impactará al crecimiento económico mundial, al menos en el corto plazo, por el efecto al entorno de la actividad manufacturera, así como en términos de las cadenas de valor. Solo el SARS afectó con pérdidas de 40 mil millones de dólares a la economía global.

Para muestra, se anuncia que el precio del petróleo ya está en su nivel más bajo en más de un año, por el temor del virus. El precio del Brent, de referencia en Europa, cayó este lunes en más del 3 por ciento, por debajo de los 55 dólares, nivel desde hace un año. El West Texas Internacional, registra caída de 2.02 por ciento; es decir 50.52 dólares, su nivel también más bajo en un año.

Y el impacto de esta crisis ya es mayor. Como mayor es la importancia de la economía china a nivel mundial. Por eso, como todo suena a que la afectación fue inyectada en el corazón chino, los impactos pueden llegar hasta la bolsa de Nueva York, gracias a Washington. Cuidado con el lado oscuro. Con el efecto retorno: “Desde China para el mundo”.

(3-febrero-2020).

*) Director de geopolítica.com. @sal_briceo.

 

Por Salvador González Briceño...

Ninguna novedad, no hay tal acuerdo. Es un atropello. Se trata de la imposición del presidente estadounidense Donald Trump contra el pueblo palestino y su territorio en favor de Israel. Nada de imparcialidad. Contrario a toda lógica, a todo principio del derecho internacional. Más que un espaldarazo a Netanyahu por sus problemas de corrupción.

Y es que Trump pretende “legalizar” —que no legitimar— las invasiones del ejército israelí sobre territorio ajeno, que por otra parte les ha costado sangre a los palestinos; un conflicto que muestra inconformidades desde la creación en 1948 del Estado de Israel por Naciones Unidas.

Concretamente, los antecedentes se encuentran entre la Guerra de los seis días de 1967, y las intifadas: la primera (1987-93, reacción popular con piedras y granadas) y la segunda (2000-04, participación de Hamás con armas y misiles), de la mano de varios intentos de alcanzar acuerdos entre presidentes (como Barak-Arafat en 1990), donde las partes no han conseguido acuerdo.

Ahora, lo que se presumía ser una propuesta para una solución “imparcial y justa” de uno de los conflictos más añejos y difíciles del mundo, resultó en una tomadura de pelo para: los implicados palestinos y para el mundo; salvo para Netanyahu y Trump. O los acompañantes en la conferencia: Kushner, Ivanka, Greenblatt, Pompeo, Freedman, Dermer, entre otros.

No ha faltado quien califique el acuerdo como un resurgimiento del Apartheid por el toque racista y discriminatorio contra un pueblo entero, pero es más que eso, se trata de la imposición de una acción colonialista cuyo único sustento se lo da la fuerza, ni la razón ni el derecho internacional en ninguna de sus reglas.

Todavía peor, el anuncio que se hizo este martes 28 de enero 2020, no ha sido con la presencia de las partes, solo entre quienes lo están imponiendo: Netanyahu y Trump. Ah, pero para Trump es el acuerdo de “ganar-ganar” para israelíes y palestinos, el plan más detallado que se haya presentado hasta ahora, a decir suyo.

Jerusalén, en tanto, será la “capital indivisa” de Israel por la parte Oeste, en tanto compartirá la capital de la parte Este como capital con Palestina. Un acuerdo que bien sirve distractor para tapar los escándalos de corrupción de Netanyahu, así como el Impeachment de Trump.

Trump vería, conforme al “mapa conceptual”, la anexión para Israel del Valle del Jordán, las áreas alrededor del Mar Muerto que actualmente se encuentran en Cisjordania y el área “E1” entre Jerusalén y Cisjordania, con algunas partes de ésta que se convertirán en parte de Israel. Lo anterior no es más que la anexión de asentamientos ilegales de tierra de Cisjordania. ¿Y los altos del Golán? También.

Y de eso se trata, porque, al decir del embajador de Estados Unidos en Israel, David Friedman, Israel es “libre” de anexar asentamientos cisjordanos “en todo momento”. Un territorio fragmentado, para favorecer a Israel, dijo Trump, “para cumplir con los requisitos de seguridad del Estado de Israel”.

Aparte de tamaño avasallamiento, el “acuerdo del siglo”, pide el desarme de Hamas así como de la Jihad Islámica, con un “fuerte rechazo al terrorismo” como condición para que el Estado Palestino” obtenga lo que se llama “coexistencia pacífica”.

Se trata de poner fin al odio contra Israel, brindarle “seguridad”, no más derramamiento de sangre, con un plazo de cuatro años a Palestina para negociar con Israel.

En tanto, contento, Netanyahu alabó el plan de Trump como “excepcional”, por lo que el día 28 de enero es “un día histórico”, tanto como el día de la creación del Estado el 14 de mayo de 1948.

Ah, pero para Palestina es su oportunidad, porque habrá inversiones, empleos en los próximos 10 años, se reducirá la tasa de pobreza porque el PIB se duplicará o triplicará. Porque “ellos son personas muy capaces”.

Es, concluye Trump, una “oportunidad histórica para que los palestinos, finalmente, logren un Estado independiente propio”. “La última oportunidad que tengan” (sic).

Ese es el tono del atropello, de lo absurdo de Trump con su “Acuerdo del siglo”. Su plan de paz para Oriente Medio. Un agravio a la inteligencia. Una bofetada para Palestina que podría resultar en una “Tercera Intifada”.

Publicado 29/enero/2020).

Director de geopolítica.com.

Profesor universitario.

Por Salvador González Briceño*

*Practicar el diálogo, principal característica de la democracia 

Crisis política en El Salvador. Asomó la tëte autoritaria del presidente Nayib Bukele, al introducir policías y militares a la sede de la Asamblea Legislativa el pasado domingo 9 de febrero. La reacción de las dos fuerzas opositoras no se hizo esperar: del partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (Arena) y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

No faltaron los calificativos a la acción, tanto internos como externos, de autogolpe o golpismo al poder Legislativo alentado desde la instancia presidencial, por tratarse de dos poderes.

¿Bajo qué argumento?, de no aprobar en calidad de urgente la petición presupuestal de más de 100 millones de dólares para el Plan de Control Territorial para combatir de la Mara Salvatrucha.

Y Bukele se rebeló en el nombre de Dios, desde la sede del legislador, tomada como púlpito. Curioso, el pretexto religioso o Biblia en mano —actos chocarreros para ganar apoyos populares; nada qué ver el nexo religión/política—, como lo hizo en su momento la autoproclamada presidenta Janine Añez en Bolivia.

El golpismo en América Latina no ha quedado atrás pese al siglo XXI. Todo lo contrario, desde que Estados Unidos de América (EUA) mete las narices acá, y sigue tratando a Latinoamérica como “patio trasero”, Doctrina Monroe decimonónica rediviva en la era Trump.

Sí. Washington está, siempre, atrás de cualquier acción golpista en la región, en todo aquel país que intenta una ruta propia —nacionalista, independiente o alejada del injerencismo de la Casa Blanca—; y basta con que los gobiernos rompan los hilos de control y acceso a las empresas gringas a los recursos naturales locales, para prorrumpirlo. Más que pretexto.

La derecha, característica aparte de los gobiernos de ese matiz ideológico-político, para acabarla, está siempre dispuesta a vender la patria a intereses externos, principalmente norteamericanos, con tal de obtener migajas. Y Bukele se está comportando como tal.

Molesto porque la Asamblea Nacional no le avaló en febrero —declarado improcedente— el préstamo del Banco Centroamericano de Inversión Económica (BCIE) por 109 mdd, el presidente asomó la irrupción constitucional.

Con dos artículos en la mano: el 167 de su Carta Magna para convocar a sesión extraordinaria del Parlamento, y/o el 87 para azuzar la insurrección popular con fines del “restablecimiento del orden constitucional”, Bukele arremetió usando a la Fuerza Armada y a la Policía, un evento inédito en El Salvador.

¿Es sólo porque policía y fuerzas armadas se beneficiarían del préstamo solicitado para el plan de seguridad (el equipamiento en esta la tercera fase del plan) por Bukele que lo apoyaron el domingo? O porque el presidente es el comandante general de las fuerzas armadas. La confrontación entre ambos poderes tiene otras aristas, en varios temas.

No obstante, la Corte Suprema de Justicia de ese país Centroamericano prohíbe al presidente a convocar al Parlamento para la aprobación de dicho préstamo. Aparte, es claro que los sectores salvadoreña están en desacuerdo con el procedimiento.

Y de que el Plan de Control carece de objetivos y metas claras, a juicio de algunos legisladores, aparte torceduras como la designación a la empresa encargada de las 4 mil cámaras de videovigilancia y “desvíos” para fines ajenos a la seguridad.

El tema de la oposición legislativa y que Bukele no está atendiendo, pasa por la fundamentación adecuada, justificada, del plan de seguridad que requieren los legisladores; mientras tanto, izquierda y derecha están unidos bajo la misma presión: en contra de Bukele.

Lo principal es que nadie, ni adentro ni afuera de El Salvador, quiere golpe de Estado. La memoria del pasado, de militarismo y guerra civil pesa y duele. Bukele unió a los dos partidos contrarios en su contra, que se junten para dialogar, como principio democrático básico para cualquier país. (12 de febrero de 2020).

*) Director de geopolítica,com, @sal_briceo.

 

Por Salvador González Briceño*

El escenario preelectoral no pinta nada bien. Y por lo mismo plantea grandes retos. La derecha boliviana sigue amenazante, antes que gobernar para todos. Para muestra, se ha “reelecto” como “presidente” a Jeanine Áñez Chávez, para evitar el “vacío de poder” en lo que se realizan las elecciones presidenciales y legislativas de mayo.

Es claro que la derecha, en minoría, se sostiene por lo militares y la ayuda exterior procedente de Washington. Es la ocupación ilegal de la presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, tras el golpe cívico y militar contra la presidencia en funciones de Evo Morales Ayma, so pretexto de fraude electoral de octubre pasado.

Fraude nunca probado, por los golpistas, por la propia OEA que preside Luis Almagro, el detonante del golpe. Todo lo contrario, entre quienes revisaron el tema, ninguno probó el fraude. Se sustenta que contra Morales se orquestó golpe de Estado al estilo tradicional del siglo XX.

Los militares se prestaron apoyando dicho acto de traición a la patria, para servir a intereses estadounidenses. Con ello traicionaron a los bolivianos, al presidente en turno y los éxitos alcanzados durante su mandato en materia económica y de política social, entre otros.

Ciertamente Evo se engolosinó en el poder, recién reconoció que su peor error fue haberse postulado para un cuarto mandato. “Pero la gente lo pidió”. Hay responsabilidades, desde luego, pero mayormente de los líderes que encabezaron la rebelión golpista, y el saldo de los 35 asesinatos registrados, los detenidos, golpeados, etcétera.

¿Golpe financiado por la USAID? Secreto a voces, desde siempre, cuando fue creada dicha Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo en 1961. Evo la habría expulsado en 2013, por intromisión en asuntos internos de Bolivia —como en otros países de la región latinoamericana—, financiando a los opositores golpistas.

Solo entre 2013 y 2018, la USAID gastó más de 70 millones de dólares en asesoramiento, entrenamiento y preparación de grupos para derrocar al gobierno de Evo Morales. Porque a eso se destinan sus aportes “por la democracia” de los pueblos, al derrocamiento de gobiernos legítimos cuando no responden a los intereses de Washington. Lo mismo con la Fundación Nacional para la Democracia, otro instrumento de política exterior estadounidense.

Golpe de Estado prolongado, el uso de la fuerza para el control del 62 por ciento de la población indígena que tiene el poder para inclinar la balanza. Terror y violencia contra la mayoría que está con Evo Morales y los candidatos del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Es claro que la derecha golpista apuesta por las multinacionales estadounidenses. Y a favor del retorno de la USAID. Quieren el control del gas y de litio, de los 21 millones de toneladas, primera reserva del mundo.

En términos geopolíticos las disputas son entre el poder del terror, golpista, y el poder real, el popular. De ahí el reto, la batalla electoral entre tantos candidatos como los suficientes para la dispersión del voto.

Como para tratar de impedir el triunfo del MAS. Evo propuso a Luis Arce Catacora para la presidencia y a David Choquehuanca para la vicepresidencia. Disputarán también el candidato Carlos Meza (el principal instigador golpista y los comités cívicos), Jorge Quiroga, Félix Patzi, Chi Hyun Chung y Luis Fernando Camacho. Seis candidaturas.

Al parecer la estrategia de la derecha radica en apostar al voto fraccionado, como para generar confusión entre los electores. Para evitar el regreso del MAS, el partido que sacó de la miseria a las grandes mayorías, a los indígenas pobres del neoliberalismo del pasado y robusteció a la clase media.

Es por lo dicho que el MAS no la tiene fácil, con todo en contra. La voluntad de las mayorías será, finalmente, quien decida su futuro, el de su país y con ello también de los proyectos alternativos sumados en América Latina. La apuesta es, entonces, por la recuperación del poder desde abajo.

Por el futuro del proyecto antiimperialista, antiFMI, anticapitalista. Un proyecto por la soberanía y el rescate de los recursos naturales.

*) Director de: geopolítica.com. / Profr. UNILA Sur.

Escrito 23 de enero de 2020.

 

Por Salvador González Briceño*...

En tiempos “normales”, digamos de no tanta presión poblacional, en todo el mundo migrar —dejar su lugar de residencia— es cosa cotidiana.

Para ejercer la movilización “legal”, digamos, bastan unos ahorros; solo a la “ilegal” le cuesta más, andanzas y dinero que muchas ocasiones es “prestado”.

Ir de un país a otro, primero de paseo, por asuntos de negocios o de plano para cambiar de residencia es algo normal y “legal” en la historia moderna, incluso como parte del “progreso” individual o colectivo.

Países enteros se han beneficiado con este fenómeno de la inmigración (personas que van a otro país distinto al de su lugar de nacimiento), porque son otras caras, nuevas ideas, otras oportunidades, humanas e incluso de negocios.

Como sabemos, Estados Unidos (EUA) es un claro ejemplo, desde su fundación, el siglo XV al XVIII. Las corrientes migratorias que llegaron a estos lares, al país del “norte” del continente “americano” (por eso de Américo Vespucio), solo entre 1820 y 1930 significaron más de 30 millones de personas (32.5).

La migración reciente hacia el viejo continente europeo, procedente del norte de África, Medio Oriente, Oriente Medio y Europa Oriental, ha sido apabullante. Se trata de la migración forzada, por el hambre y la violencia.

Entre las varias causas del fenómeno están las estructurales, como las siguientes:

1) Por economías en crisis (oleada última de 2008-2009 a la fecha) frágiles y con bajo crecimiento, de tal manera que no alcanzan a satisfacer las necesidades;

2) La violencia desatada, que desestabiliza países enteros, con fines ajenos a los propios —regularmente geopolíticos—, y cuyos gobiernos derrotados o débiles, también incumplen con el “bienestar” de su gente;

3) Por bandas de asesinos a sueldo, los llamados terroristas o mercenarios que irrumpen territorios con fines invasores o apoderarse riquezas naturales;

4) Las bandas criminales internas, como del multimillonario negocio de las drogas, cuya presencia en Latinoamérica (Colombia y México), es brutal (por la violencia y desestabilidad creada).

Para entender el fenómeno de la inmigración en general, más en particular para atenderlo en nuestra región (como la reciente oleada desde Honduras a México), con rumbo fijo hacia los EUA, baste mencionar la desigualdad, la pobreza extrema, frágil salud, servicios pésimos, sin oportunidades de empleo o pésimos salarios, entre otros.

En pocas palabras, la falta de inversión, el abandono de la población, los estados débiles y una clase política incapaz de enfrentar con éxito las causas.

Ahora es el problema de la última ola de inmigrantes procedente de Honduras y El Salvador, en su paso por México. Mientras el vecino del norte solo reparte odio, cuando siempre ha sembrado pobreza generalizada en la región por siglos.

Se trata de al menos unos tres mil jóvenes, mujeres y niños, que conforman la caravana de paso. Claramente se trata de un asunto regional, donde el país destino solo pone un “sueño americano”, hoy decadente como imperio que fue. (21/I/2020).

(*) Director de El Día (2009).

Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

Escrito por José Luis Avendaño C...

Por Salvador González Briceño*...

Entre la libertad de expresión y el derecho a la información de la sociedad.

Crítica resulta la situación por la que atraviesan los periodistas en México en la actual coyuntura, entre un pasado reciente que se hunde y otro escenario presente, imbuido en la modernidad tecnológica.

La violencia que marca el contexto de vida o muerte, en los terrenos personal y profesional.

O se lucha contra la violencia que está asesinando periodistas y abandonando los casos al mar de impunidad, o se sobrevive de la crisis amenaza la profesión si no adopta y se adapta a la revolución que trajeron consigo las nuevas tecnologías y modificaron la actividad.

La violencia y los crímenes perpetrados contra periodistas en los últimos años, sigue como Espada de Damocles en 2020. Porque las políticas de seguridad pública no muestran cambios de fondo, ni compromisos claros desde los tres niveles de gobierno para atender el problema.

Con el cambio de régimen político que se dio en 2018 la situación de violencia de los últimos gobiernos no cede, incluso el actual se compara con los anteriores. Los 15 periodistas asesinados al cierre de diciembre 2019 delatan la gravedad de la situación.

La CNDH registra 147 periodistas asesinados desde el año 2000 a la fecha, pero las cifras cambian con la institución. Artículo 19 registra 131. Todos caídos en relación con su trabajo periodístico. México es el segundo país donde más se mata a los periodistas, como en Irak o Siria.

Los crímenes tienen como trasfondo el ambiente de inseguridad generalizada que se padece en el país en las últimas décadas, pero también de una carencia de justicia, de una impunidad rasante.

El gremio enfrenta un doble reto: 1) liberarse de las amenazas de los acosadores para salir vivo, y; 2) cuidarse de la desprotección del Estado, porque los procedimientos y los “mecanismos” entregan resultados a medias.

La impunidad de los gobiernos de Fox, Calderón y Peña, subsiste a un año de ejercicio del gobierno de López Obrador. Por la ineficiencia de la autoridad ministerial, pues las fiscalías estatales y la FGR no hacen el trabajo o no atraen los casos de los periodistas asesinados.

Es lamentable, entra otras cosas, que no se valore el papel del periodista en la sociedad.

Por lo tanto, como no hay justicia que no se conquiste, es al gremio periodístico a quien corresponde ganar los espacios, las leyes necesarias y las denuncias pertinentes también para resolver la grave situación.

Con la instrumentación del modelo neoliberal se generalizó la violencia en el país. La inseguridad pública ha sido la característica de los últimos tres sexenios, de Fox, Calderón y Peña. Pero las cosas no están siendo diferentes con López Obrador. Población en general y periodistas en particular siguen padeciendo los lastres de la “guerra contra el narcotráfico” de Calderón.

Las medidas aplicadas hasta ahora están resultando insuficientes. Con los periodistas más, porque criminalidad e impunidad van en aumento. Todavía más cuando desde el pupitre presidencial se azuza contra los periodistas, y ego enrarece el ambiente o clima con el gremio. Urge terminar don ese acoso.

A esa situación se agregan los despidos masivos, cierto desde los medios tradicionales, pero también desde los organismos del gobierno. El tema se agrava todavía más si a todo esto se suma el atraso en el manejo de las nuevas tecnologías aplicadas hacer periodismo desde Internet.

La capacitación (cursos de…) se hace más indispensable que nunca hoy. De igual manera atender el desempleo con programas de gobierno, porque el desempleo masivo —situación agravada— implica carecer de los recursos suficientes así sea para abrir una página web.

No se diga para emprender negocios más ambiciosos y necesarios para la sociedad. La diversidad de ideas, como la observancia crítica hacia el poder son tareas de los medios de comunicación masiva pero ejercida por los periodistas.

No es función de la prensa estar sometida al poder. La prensa está para servir a los intereses de la sociedad, y cualquier Estado está para facilitar dicha función. Pero la responsabilidad social es lo primordial. No la entrega, el sometimiento ni acallar los problemas. Ni de un partido en el poder (o del poder), mucho menos de la prensa. De una prensa de compromiso social.

Entre estas acciones están las prioridades para este 2020, pero muchas de ellas desbordarán el plazo de un año y seguirán vigentes lo que resta del actual sexenio. Eso seguro. Más bien es lo único seguro.

La defensa de los derechos de los periodistas se fundamenta en el derecho a la información de la sociedad. Más en un Estado que se jacte democrático.

Lunes 23 de enero de 2020.

*Director de geopolítica.com

 

*Lastre, la desatención, desdén, y falta de políticas públicas comprometidas

*La política de seguridad pública dio un pasito adelante, pero es insuficiente

Por Salvador González Briceño*

La indiferencia. Esa es la principal actitud desde el gobierno, a la falta de sensibilidad por el problema de los crímenes de lesa humanidad que representa el asesinato de mujeres en México. No es nuevo, pero sigue.

Qué decir de los abusos, a los más deplorables niveles, cometidos en contra de niñas —sobre todo— al igual que niños. La pederastia en su máxima —pésima— expresión. Los curas de las iglesias ni se diga el cinismo con el que enfrentan su problema, que lo magnifican con sus declaraciones denigrantes como: es peor el aborto de la violación (¡recontrasic!).

Pura justificación, si la institución (sic) que representa la difusión de principios religiosos y morales (super sic), la iglesia católica ha perdido el piso; códigos de conducta y políticas de atención para la protección de las familias en cero, asunto que mina tanto sus cimientos como su propia existencia. Pero ese es un problema que tarde o temprano cosechará. Son los pederastas religiosos.

Pero otra es la función, la que debe adoptar —o debería tener— del gobierno federal, en este caso de Andrés Manuel López Obrador en México. Tema delicado, complejo y complicado, ciertamente. Eso no es novedad. Tampoco el machismo y Octavio Paz lo describió muy bien en El Laberinto de la Soledad.

Pero este no es espacio para hablar de literatura, sino de realidades. Los crímenes cometidos contra mujeres, jóvenes y pequeñas, no tienen calificativo. Son de lesa humanidad, llámeseles feminicidios, violencia extrema de género o violencia contra las mujeres. Es inaceptable en todas sus expresiones.

Duele, como cuando le han desaparecido a uno un integrante de la familia. No hay manera de expresar el sufrimiento. El dolor se lleva dentro. Cuantimás un hijo. Eso es para no encontrar paz interna el resto de la vida. Para cualquier madre o padre es como morir en vida. Si la muerte de un hijo es dura, tanco como la pareja, van de la mano.

De esa violencia se ha levantado la ola, por los crímenes —feminicidios— en México en estos días. El caso de Fátima, pequeña de 7 años, ha pegado hondo. Como de otras jóvenes igual. Más las niñas, las jóvenes cruelmente asesinadas, desolladas, violadas, denigradas.

Ante eso, algo que ha levantado fuertes críticas al gobierno de Obrador es que se victimiza en lugar de ponerse en los zapatos de las familias afectadas. Y de las mujeres, y la sociedad en general. Es el mismo trato, en la atención de los feminicidios, como el que se da para impedir los asesinatos de los periodistas.

Dos son las justificaciones del gobierno, de Obrador:

1) Que se está atendiendo el problema de la violencia, con las reuniones diarias del Consejo Nacional de Seguridad y el despliegue de la policía —la Guardia Nacional—; que se está arrancando a los jóvenes de los criminales con los programas sociales, salvo que eso está resultando, a ojos vistas, claramente insuficiente en tanto continúan la impunidad y la corrupción del sistema de procuración de justicia en el país;

2) La indiferencia desde el gobierno para atender asuntos específicos, los que se presentan el día a día, posición que deja el sentir molestia en los afectados, y en la sociedad por el desinterés.

En ambos casos resalta el desdén, lo que al mismo tiempo no es más que incapacidad —o falta de visión— para resolver este asunto de alto impacto social. En esto, los feminicidios están al punto del desborde, con el enojo de por medio, de las mujeres que se manifiestan y las que no pero apoyan desde redes sociales.

Es decir, si la movilización social ya es una preocupación para cualquier gobierno, más lo es con actores molestos y altamente ofendidos. Como las feministas que están saliendo a las calles, en protesta por dichos asesinatos como por la insuficiencia en las acciones de gobierno y las políticas públicas.

Obrador está ante un problema nada fácil. Es verdad que se presta a que la protesta sufra la infiltración de actores violentos, y que la derecha intervenga para denostar al gobierno. Cierto. Pero el desinterés o incapacidad —más la indiferencia— saltan a la vista. Grave.

De pena ajena es el “decálogo del presidente de México vs la violencia hacia las mujeres”. Nada comprometido o comprometedor. Nada para resolver, menos apaciguar a las conciencias. Nada para resolver el feminicidio. Tampoco para no dar elementos a la derecha para encaramarse en la cuestión. Nada para atender un problema social de fondo como —insisto—, los asesinatos de los periodistas.

Que es un asunto del neoliberalismo, sí. Que es fruto de un pasado reciente, también. Que es tema para que la derecha se le vaya a cuello a Obrador, igual. Que se presta a la manipulación de quienes se manifiestan en contra, desde luego. Pero que es clara muestra de la ineficiencia, también. Que la violencia no para, qué decir.

El decálogo es muestra de lo anterior: “Estoy en contra de la violencia”, bien, pero lo estamos todos y eso no resuelve. “Se debe proteger la vida de hombres y de mujeres”, bien, pero el “se debe”, ¿quién debe?, el gobierno no puede eludir. “Es una cobardía agredir a la mujer”, lo es, pero qué se hace por ello; qué por la integridad de las familias, lo que sea es poco, menos cuando no se reconoce un problema está lejos de resolverse.

“El machismo es un anacronismo”, lo es, pero una declaración no basta; lo mejor sería erradicarlo de raíz, incluso de la cultura familiar, como evitar la preferencia por el hombre en atenciones, en cuidados, etcétera, y eso es un tema también de cultura familiar.

“Se tiene que respetar a las mujeres”, desde luego que se les debe respetar, pero la violencia está en todos los medios de comunicación, y no hay legislación en contra de eso, como balaceras y traiciones en comedias y películas gringas, mexicanas y colombianas, que solo propagan balaceras y asesinatos.

“No a las agresiones a mujeres”. “No a los crímenes de odio contra mujeres”. “Castigo a responsables”. “…Garantizar la seguridad de las mujeres”. “Nuestro compromiso…con la paz y la tranquilidad”.

Si no pasamos de las declaraciones a los hechos, el problema seguirá. Si no hay políticas públicas comprometidas no habrá acciones de gobierno efectivas. Sin legislación menos. El tema de la violencia en general no sube de la mera cuestión de policías y ladrones, y eso será la piedra en el zapato para el gobierno.

Lástima. Tan lamentable y deplorable como denigrante. Por último, cabe aclarar, que con el dolor no se juega. La sociedad no lo perdona ahora ni nunca, más allá que la derecha oportunista se monte en el tema. En lastre, eso sí, se convertirán los feminicidios para el gobierno si sigue el desinterés o la descalificación.

Como la carencia de legislación y de políticas públicas convincentes. (18 de febrero de 2020).

*) Director de geopolítica.com. @sal_briceo.

 

Los 10 periodistas asesinados en México en 2019 lo convirtieron en el país en paz con más crímenes de este tipo en el mundo, según informe de Reporteros Sin Fronteras. La delegada de la organización en el país, Balbina Flores, señaló que la ineficiencia de los mecanismos de protección y la impunidad siguen siendo determinantes.

"América Latina, el continente de los récords tristes", asevera el último informe...

Google ha vuelto a bloquear este martes el acceso de las cadenas HispanTV y Press TV a sus cuentas de YouTube, impidiendo subir nuevos vídeos en estos medios.

Debido a esta nueva restricción, los dos medios no pueden, por el momento, colgar nuevos contenidos. Google justifica su medida indicando que encontró violaciones a sus leyes, aunque no ofrece detalles al respecto.

Tanto HispanTV como Press TV...