Escrito por Juan Bautista...

La detención de Rosario Robles, exsecretaria de Estado, del gabinete de Enrique Peña Nieto, y su encarcelamiento, en el penal de Santa Martha Acatitla, prendieron los focos rojos del extinto círculo rojo que gobernó a México.

Acusada por el delito de ejercicio indebido de servicio público, que considera de uno a siete años de cárcel, según la gravedad de la infracción y violación a los preceptos legales del artículo 214, además de la reparación del daño causado al erario, e inhabilitación en la función pública, Robles Berlanga, fue ingresada al penal ubicado al Oriente de la ciudad, al amanecer del martes 13 de agosto.

Un día antes, ataviada de blanco, con un bolso a color estilo Pineda Covalin y con un corazón lila como sello distintivo y de rostro serio, tuvo que soportar el interrogatorio por más de 10 horas, donde se recabaron las pruebas, para declarar su detención preventiva, en tanto sus incesantes abogados tendrán dos meses para aportar las pruebas que demuestren la inocencia de su defendida, según expone la Fiscalía General de la República.

Entre los delitos imputados, se encuentra el desvíos por 5 mil 73 millones de pesos cometidos en contra de la Secretarías de Desarrollo Social (SEDESOL) y de Desarrollo AGRARIO, Territorial y Urbano (Sedatu) cuando Robles fue su titular.

Los mensajes…

Apenas pisó la cárcel la extinta jefa de gobierno, en el ala oriente del Palacio Nacional, los extitulares de la secretaria de Hacienda en tiempos de Peña Nieto, José Antonio Meade (excandidato presidencial) y José Antonio González Anaya, desayunaron hoy con el secretario de Hacienda, Arturo Herrera.

Los abogados de Robles Berlanga señalaron que Meade tuvo conocimiento de las anomalías detectadas por la Auditoría Superior de la Federación en la Sedeso.

Dijeron que cuando el ex candidato presidencial del PRI asumió la titularidad de la dependencia en 2015 se le informó en la carta de entrega recepción cómo se solventaron algunas observaciones de la auditoría y cuáles quedaban pendientes.

Y es que la alerta roja se prendió, porque la intensidad de la investigación hacendaria pudiera alcanzar al antiguo vértice del poder, toda vez que Robles Berlanga, finalmente aceptó en su declaración ministerial (sí) informó por el teléfono rojo al mismo Presidente de la República, y que en su entrega de carta recepción de la dependencia a José Antonio Meade, como funcionario de la Sedeso, le informó de los pendientes que existían.

Avanzaba ese medio día de martes, y ya en el Senado de la República, en el marco de un foro sobre violencia sexual infantil, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo afirmaba que “estaban por complementar la investigación y que acaban de descubrir otros 105 convenios”, adicionales a la investigación financiera que ya habían reportado a la Auditoria Superior de la Federación. Fraude que suma otros 800 millones de pesos, y donde podrán estar involucrados tres de los principales funcionarios involucrados en esta trama, los cuales ya rindieron declaración. Por esta información se lograron congelas las cuentas de cuatro de los involucrados, entre ellos, la de Rosario Robles, aun cuando sus abogados afirmen que se violenta el debido proceso, al generarse filtración de la información del caso. Un segundo Uppert Cut, se tejió desde las primeras horas de esta detención.

Un concepto que entra como anillo al dedo de la investigación, es el tercer párrafo del artículo 241, de la ley que se le aplica a la exjefa de gobierno, que a la letra señala:

“Teniendo conocimiento por razón de su empleo, cargo o comisión de que pueden resultar gravemente afectados el patrimonio o los intereses de alguna dependencia o entidad de la administración pública federal centralizada, del Distrito Federal, organismos descentralizados, empresa de participación estatal mayoritaria, asociaciones y sociedades asimiladas a éstas y fideicomisos públicos, del Congreso de la Unión o de los poderes Judicial Federal o Judicial del Distrito Federal, por cualquier acto u omisión y no informe por escrito a su superior jerárquico o lo evite si está dentro de sus facultades.”

“Tampoco Soy Poncio Pilatos”

Ese mismo marte, 13 de agosto, al despuntar el alba, el Presidente Andrés Manuel López Obrador en su mañanera afirmaba: Celebro que no haya impunidad. Dijo. “El proceso está abierto, hay términos legales y el juez va a resolver en definitiva y va a decidir si existen implicados, si hay que llamar a declarar a otras personas. No es un asunto nuestro tampoco soy Poncio Pilatos.

Un poco de historia…

No fue la primera vez que Doña Rosario se vio envuelta en un laberíntico paisaje de declaraciones sobre su presunta corrupción, ya cuando fue jefa de gobierno, al terminar el encargo de un año.

En ese entonces, varios diarios y suplementos periodísticos, señalan el desvió por seis mil millones de pesos. Es abril del 2001, en una rueda de prensa se le inquirió al entonces jefe de gobierno de la ciudad, Andrés Manuel López Obrador, su opinión sobre acusación a Robles Berlanga, entonces afirmó:

“Yo diría —responde— que hay que ver de qué se trata a detalle para no juzgar antes de tiempo, porque pueden ser algunas irregularidades e incluso, con responsabilidad de otros funcionarios, no sumar todo, hacer la bolsa y echársela a Rosario Robles”.

Y Andrés Manuel, remató: “Seguramente Rosario aclarara todo esto”.

Hoy, la situación es casi la misma, con una ligera diferencia: Rosario Robles ya duerme en el penal de Santa Martha Acatitla.

Escrito 13 de agosto del 2019.


Para geopolitica.com