*La problemática social es profunda, la atención se requiere mayor

Escrito por Salvador González Briceño...

Nuevas agresiones a periodistas. Sucedió la tarde-noche de este viernes 16 de agosto en la glorieta de los Insurgentes, y calles aledañas a la Zona Rosa de la Ciudad de México. En una manifestación multitudinaria de mujeres en protesta por una causa justa y pacífica, pero que al llegar la noche se convirtió en trifulca.

Sí. Lo “pacífico” se volvió violento. Mujeres “contra la violencia de género” en la Ciudad y el país. La muy poca o nula atención al problema, como las causas que están de trasfondo. Una pésima herencia de los gobiernos del PRI y el PAN a nivel nacional, como del PRD en la capital del país. Un reto enorme ahora para Morena.

Molestas las mujeres, muchas de ellas encapuchadas, participaron en actos vandálicos como quema de materiales y destrozos en las instalaciones del Metrobús. De paso, los reporteros que cubrían las protestas fueron amenazados primero, agredidos después.

Por los antecedentes, el actual gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum sabe que este tipo de manifestaciones se prestan al desbordamiento. Décadas de represión y desatención de las políticas gubernamentales, heredan un clima de protestas cuando hay motivos.

Ahora fueron las mujeres, cansadas de tanta violencia, quienes protestan por las agresiones que van desde las faltas de respeto hasta los feminicidios; desde agresiones en la calle, el transporte público, a los asesinatos en el país. Precisamente, porque la sociedad está cansada de tanta violencia, y ahora lo denuncian las mujeres.

Cabe preguntarse, en este caso ¿el gobierno de la Ciudad de México está interactuando suficientemente con las inconformes?, ¿están sido escuchadas y atendidas de raíz? ¿Tiene la CDMX las políticas públicas para atender la problemática?, ¿la legislación sirve de algo? Para el ciudadano común, no. Para las mujeres más.

¿Y qué con el gobierno federal? Si el de Morena es un gobierno del cambio y para el cambio, social y desde abajo, lo primero es comunicar bien, interactuar con la sociedad para poner las cartas sobre la mesa. Los viejos problemas no encuentran, ni tendrán salidas fáciles. Eso no es difícil de entender, pero se requiere comunicar mejor. Y los gobiernos no lo están haciendo. La comunicación social del gobierno, toda, está fallando.

Como, por ejemplo, que los temas de mujeres no son solo de mujeres, son de todos, de la sociedad en general, en el país; aparte del gobierno (en sus tres niveles, áreas de comunicación social incluidas), del poder legislativo, los estados y los medios de comunicación, que juegan un rol importante.

No en contra, sino a favor. Es decir, la manipulación de los medios que distorsionan la cultura adoptando conductas tanto externas (extranjeras) como destructivas. Es el caso de la adopción de las conductas antisociales originarias del país vecino del norte, como las series de televisión violentas, de narcos, de Sudamérica.

La programación de las televisoras, con tal de mantener el rating, está por los suelos. Porque no educan, destruye. Descompone los valores de la sociedad, desarticula la familia, agudiza la violencia de género, amenaza a la mujer desde su niñez hasta la adultez.

Legislar sobre la programación de las televisoras es clave, sin menoscabo de la libertad de expresión, para retomar los valores que son fundamentales para la sociedad; como los familiares, que pasan por el respeto, la solidaridad, la escuela, la convivencia, los cuidados, la recreación y el deporte, entre otros.

Pero ni el gobierno, el poder legislativo, las televisoras, están cambiando lo suficiente. Es poco tiempo de entrada en vigor del nuevo gobierno, ciertamente, pero las políticas de largo plazo ya deberían estarse planteando, discutiendo abiertamente, compartiendo, socializando, generando reflexión, ganando terreno. En la CDMX, en el país, de fondo y para el largo plazo.

Es cuando se mira claramente que el pasado se resiste a morir, cuando un viejo sistema no sale de la cabeza de la gente, pero tampoco se lo propone. ¿Quién es el primero responsable? El gobierno, precisamente. Si de por sí la cultura machista está tan arraigara, cuantimás la violencia se propaga si va de la mano de un ambiente de descomposición social.

Por el tema de la violencia en las calles, por la falta de oportunidades para los jóvenes (genérico: hombres y mujeres), por la discriminación de las mujeres, por el rompimiento cultural, etcétera.

Por eso y más, es que cualquier acción incipiente siempre será insuficiente. Se dice que ya hay “mujeres abogadas en los MP”, una “red de mujeres por la igualdad y la no violencia”, también “27 centros de atención integral y tres centros de justicia para las mujeres”, el inicio de un “programa integral que estamos construyendo con diversas organizaciones de mujeres”.

¿Pero qué representa eso para el tamaño de la problemática? ¿Lo sabe la autoridad? ¿Hay resultados? La verdad es que la atención se queda corta, más cuando no hay programa, plan global, como el mencionado “programa integral” de alcance.

Al gobierno de Morena que encabeza Sheinbaum en la Ciudad de México le está quedando grande el tema. Comenzando, insisto, por la comunicación social. Es claro que, si no se atiende la problemática de las mujeres, menos se atiende a los periodistas.

Pero el desborde de la violencia contra de los periodistas que cubrían los hechos en cumplimiento de su deber no puede ni debe quedar impune. Los infiltrados que al parecer causaron las agresiones a los periodistas, de ADN 40, Milenio, Televisa y redes sociales, deben recibir todo el peso de la ley; investigados y procesados, no quedar impunes.

Hay evidencias en las cámaras mismas de los agredidos, de los agresores, tanto el joven como el adulto que arremetieron a puñetazos a la cara del reportero que cayó inconsciente. Fácilmente podría catalogarse el delito como de delincuencia organizada, por el contubernio, porque hay más de un agresor.

La autoridad deberá responder con la ley en la mano. Las manifestaciones por demandas justas son libres, no así la violencia premeditada, organizada. Por tanto, no caben pronunciamientos tibios del gobierno, menos la impunidad. Mención aparte, que la violencia apunta hacia la desestabilización. Y no pocos opositores, traidores de la patria, buscan eso.

Escrito por Salvador González Briceño / Sábado 17 de agosto de 2019.


Director.

 

ACTUALIZACIÓN...

#NoMeCuidanMeViolan: Cuando la protesta se salió de control

VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=nlV9HCMbOLM 

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso TV).-   La anunciada protesta de mujeres que buscaba visibilizar la violencia policiaca ante recientes casos de abuso, se salió de control y se vio empañada por actos de vandalismo. Un incendio a oficinas públicas, destrozos en la estación Insurgentes del Metrobús, pintas a monumentos históricos y diversas agresiones físicas parte del saldo.

Carlos Enciso 17 agosto, 2019.


Fuente: https://tinyurl.com/y5fxavyr