Las manifestaciones de mutuo rechazo entre el mandatario del gigante de América del Sur y el presidente electo de la nación austral no dejan de escalar, por lo que se esperan repercusiones graves en lo económico para ambos países y la posible fractura del Mercosur.

"Por primera vez en 17 años de la historia del Mercosur no va a estar presente el presidente de Brasil en la ceremonia de asunción del nuevo presidente de Argentina el próximo 10 de diciembre, un elemento extremadamente negativo en la relación entre los dos países y especialmente para Argentina", dijo a Sputnik el analista internacional rioplatense Jorge Castro.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil y referente de ultraderecha, rechazó la invitación diplomática luego de una escalada de oprobio como continuación a declarar que los argentinos votaron 'mal' en los comicios del 27 de octubre pasado y asegurar que no felicitaría a su futuro homólogo, Alberto Fernández, presidente electo de la Argentina.

"Racista, misógino y violento" fueron las palabras con las que devolvió Fernández los insultos de Bolsonaro luego de que este llamara "bandidos de izquierda" al peronismo ante el anticipo de triunfo y regreso al poder en el país del sur de esta fuerza política como resultados de las elecciones primarias.

"Bolsonaro ha convocado a una reunión del Mercosur para el 5 de diciembre, cinco días antes de la asunción de Fernández. Ahí va a comunicar a los otros miembros [Uruguay y Paraguay, además de los mencionados] la decisión ya tomada de reducir el arancel externo común hacia terceros países, de 13,5% a 6% en un plazo de cuatro años", destacó Castro.

A pedido del presidente de EEUU, Donald Trump, Brasil confirmó además que pondrá en marcha una cuota de 750.000 toneladas de trigo para importación por fuera del Mercosur sin el 10% de aranceles que actualmente tiene esta materia prima para los países que no forman parte del bloque. Argentina hoy cubre gran parte de las necesidades brasileñas de ese producto, en gran medida por estar protegida por esas tarifas.

Bolsonaro y su ministro de Economía, Paulo Guedes, ya habían advertido el agosto pasado que si Argentina ofreciera resistencia para la flexibilización de los acuerdos comerciales por fuera del Mercosur, la continuidad del bloque estarían en discusión, una ruptura que provocaría graves consecuencias económicas dada la estrecha vinculación entre países y empresas.

El intercambio comercial entre Brasil y Argentina fue de 27.000 millones de dólares en 2018. La dependencia de la Argentina, como socio estratégico y segundo en escala dentro del bloque del Mercosur, es mucho mayor: Brasil es el segundo país al que más le vende en el mundo además de ser su principal cliente de exportaciones de tipo industrial.

Bolsonaro ayer llegó a publicar en Twitter que tres empresas multinacionales habían decidido cerrar sus plantas en Argentina para instalarse en Brasil, en una señal de autoglorificación y desprecio por la crisis del país vecino. Sin embargo, tuvo que borrar la publicación luego de ser desmentido por las compañías.

Un historial de violencia

La tensión entre Bolsonaro y Fernández no es reciente y se inserta en las disputas ideológicas que marcan el pulso de la política y los modelos económicos en pugna en toda la región latinoamericana, que podría resumirse en la dicotomía entre neoliberalismo de derechas y lo que a principios del siglo XXI fue catalogado como "nuevo socialismo".

Bolsonaro había profetizado una crisis migratoria de argentinos hacia Brasil si el Frente de Todos ganaba la presidencia y había tildado de 'pandilla' a los dirigentes del partido que asumirá el 10 de diciembre y que tendrá como segunda en la cadena de mando a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015).

El rechazo del brasileño se apoya en que Alberto Fernández está a favor de la liberación del expresidente brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva, preso desde abril de 2018 luego de haber sido involucrado a través de maniobras fuertemente cuestionadas en el escándalo de corrupción apodado Lava Jato, y condenado a nueve años y medio. El entonces candidato incluso lo visitó en la cárcel en julio pasado.

A la campaña sucia se sumó incluso el hijo del presidente de Brasil, Eduardo Bolsonaro, quien además es diputado nacional, al retuitear un mensaje en el que se compara su figura con la del hijo de Fernández, ajeno a la política.

Por Francisco Lucotti / 05:01 08.11.2019(actualizada a las 06:21 08.11.2019).


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