El Gobierno de EE.UU., bajo la autoridad de todos sus presidentes, siempre ha ejercido una política hostil y de presión contra la República Islámica de Irán.

Muchos consideran que, si en el año 2017 en lugar del republicano Donald Trump, la demócrata Hillary Clinton hubiese llegado a la Presidencia de EE.UU., muy probablemente las relaciones entre Irán y EE.UU. habrían corrido otro destino, no obstante, la historia de las relaciones entre Teherán y Washington, desde la victoria de la Revolución Islámica en 1979 hasta nuestros días, demuestra todo lo contrario.

No ha importado qué persona o qué partido se encuentre en el poder en el país norteamericano, pues nunca ha existido la más mínima diferencia. En todas la épocas y períodos, el pueblo de Irán ha sido blanco de las mismas acciones de parte de los diferentes gobiernos estadounidenses.

La nación persa siempre ha sufrido agresiones de Washington: en algunas ocasiones de manera directa o a través de intermediarios, mientras que en otras bajo una apariencia cortés o grosera.

Entre las atrocidades cometidas, les reseñamos las siguientes:

Planes de golpe de Estado, embargos al petróleo, a la industria y al sector sanitario; magnicidios en contra de grandes personalidades de la Revolución Islámica, violaciones militares, ejecuciones ilegales de científicos, desestabilización de la seguridad y de las fronteras del país; asesinatos selectivos en contra de los patrocinadores de Irán, operaciones de espionaje, intervencionismo político, imposición de presiones económicas en contra del pueblo iraní y puesta en marcha de disturbios callejeros.

Y, por último, el pasado 3 de enero un crimen más se sumó a la lista. EE.UU. perpetró un atentado terrorista en Bagdad (capital iraquí) y asesinó al que fuera comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, y a varios combatientes iraníes e iraquíes que tuvieron un papel determinante en la lucha antiterrorista.

¿Quién fue Qasem Soleimani?

El general Soleimani fue un comandante de alto rango del CGRI, ente militar que forma parte de las Fuerzas Armadas del país persa.

Estaba al mando de la Fuerza Quds del CGRI, que es responsable de las operaciones extraterritoriales e internacionales de esta entidad castrense de élite iraní.

Comandó un ejército durante la guerra que el régimen del exdictador iraquí Sadam Husein le impuso a Irán (1980-1988). Tras el fin de esta contienda y la victoria de Irán, el general Soleimani fue ascendido de rango y se le puso al frente de la comandancia de la Fuerza Quds.

Lo que mayor fama le granjeó al general Soleimani fue su lucha contra el EIIL (Daesh, en árabe). Tras recibir sendas solicitudes oficiales de los presidentes de Siria e Irak, el alto comandante iraní viajó a estos países, y se hizo con el mando para comandar la lucha contra Daesh, grupo terrorista que estaba a punto de hacerse con el pleno control de los mencionados Estados árabes.

Posteriormente, fue el general Soleimani, quien con la victoria lograda en la ciudad de Abu Kamal —región fronteriza con Irak—, en Siria, destruyó la última base oficial de Daesh y anunció oficialmente el fin de dicha banda terrorista.

Después del martirio del general Soleimani, algo extraño e impredecible estremeció a EE.UU. El cuerpo del mártir fue honrado por una procesión fúnebre de millones de personas en Irán, Irak y muchos otros países del mundo.

Las exequias por el general Soleimani fueron consideradas uno de los funerales más multitudinarios del mundo. Fue una muestra de agradecimiento de la gente a su héroe, que dejó perplejos tanto a Trump como al Gobierno de EE.UU., quienes afirmaban que el pueblo iraní veía con malos ojos su comandancia a nivel internacional.

El 8 de enero se produjo la respuesta de Irán contra EE.UU. Trece misiles iraníes cayeron en la base militar estadounidense Ain Al-Asad, la mayor base militar del país norteamericano en Irak.

En un primer momento, el inquilino de la Casa Blanca intentó minimizar los daños sufridos por sus fuerzas en el certero ataque de represalia iraní, pero reportes posteriores, incluso del Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono), confirmaron que más de 100 soldados estadounidenses habían sufrido lesiones cerebrales.

El Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, dijo que el ataque iraní solo fue “una bofetada”, pues, afirmó, la verdadera venganza será la salida de las fuerzas ocupantes de EE.UU. de la región.

Publicada: miércoles, 12 de febrero de 2020.


Fuentes Abiertas, FA.-