Por Salvador González Briceño

*¡Atención periodistas del mundo!: Alertas al autoritarismo estadounidense

*¡No a la extradición de Assange!, es atentado al derecho de información

*Es la pérdida de libertades en un mundo donde la violencia crece al día

¡¡¡Tiempos difíciles para la libertad de expresión, los derechos humanos y la democracia con base social; así como para los medios de comunicación alternativos y un internet libre de ataduras!!! O se defienden o se pierden. No es ficción, solo amenaza desde los centros de control imperial.

¡¡¡La determinación en contra de cualquier atropello procedente del poder, está siempre en manos de la sociedad organizada, del auténtico poder, pese la intentona de reclutamiento generalizado!!!

Como muchos en la historia, el imperio estadounidense aprendió las mañas de otros en el pasado —principalmente del imperio romano—, mismas que puso en práctica durante su consolidación y madurez como nación, se insufló tanto que se creyó impoluto, único e imbatible, perene. Como si las leyes de la historia y las internas propias del capitalismo pudiesen ser violentadas.

Más por el uso y el abuso del poder y la dominación, Estados Unidos de América (EUA) en los hechos ha rondado siempre entre la penumbra y la oscuridad, pasado del crimen a la guerra; y entre el desprestigio y el rechazo generalizado ahora en todos los rincones del mundo.

Claro, sus arremetidas lo describen: principalmente, a partir del fin de la 2ª Guerra Mundial, luego del bombazo atómico a Hiroshima y Nagasaki, que le puso fin aquélla y arrodilló al Japón, durante todo el periodo de la guerra fría e incluso tras la caída de la Unión Soviética.

Pero sonó la campana. La supremacía estadounidense comenzó a declinar tanto internamente por una economía en crack desde 2008 (leyes internas del capitalismo), como por la pérdida de influencias geopolíticas en el mundo: Europa del Este; tras el resurgimiento de Rusia con Vladimir Putin; la pérdida de control en Medio Oriente y en Asia; principalmente por el fortalecimiento económico del dragón chino en las últimas décadas.

Y como sin consenso no hay dominio, la pérdida de influencias, la clara debilidad trata de ser recompensada utilizando la fuerza, atizando guerras desde el tradicional Departamento de Estado —el Pentágono que no cesa de movilizar tropa y armamento pesado recién en Europa—; o azuzando “aliados” contra sus vecinos, por ejemplo, a Israel y Arabia Saudita con sus declarados “enemigos” en Oriente Medio. O en Latinoamérica, como a Colombia y Brasil contra Venezuela.

La amenaza imperial, presente

¡Pero cuidado! Por lo mismo, más ahora que el imperio estadounidense se ha vuelto peligroso al sentirse amenazado. Presume que por los “enemigos” externos, cuando en realidad es por sus propios errores —sus fantasmas— y una pésima administración; también por una política internacional agreste, geoeconómica y geopolítica de guerra.

El peligro es porque el imperio en decadencia está armado hasta los dientes y, está dispuesto a reaccionar, como león herido, así como sus policías que a la menor “sospecha” de los “criminales” disparan a mansalva. Es el síntoma de un animal acorralado, que se asume como Estado autoritario, represor y violador de derechos humanos.

De ahí la descomposición del orden interno, la violencia contra los negros cuando ellos no pidieron ser traídos a la fuerza de sus países de origen para el trabajo esclavo, en tiempos de la consolidación de un capitalismo “virgen”, sin las etapas previas de su desarrollo.

Así están hoy en el escenario mundial, luego que la globalización se hunde en el desprestigio —la hoy mentada desglobalización—. Razón por la cual las reglas del intercambio comercial están en franca renovación, como el descrédito de instancias internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la propia Reserva Federal, el Banco Central Europeo y las mismas Naciones Unidas. Además, porque el equilibrio de la posguerra fría ya feneció. Y el poscovid-19 es la mejor muestra de ello.

Es el país agresivo de hoy, de las amenazas reales del Pentágono, por los recursos energéticos como en Siria e Irak; el país enemigo de gobiernos no afines y principal promotor del terrorismo ahí donde lo requiere.

¿O qué país viola de facto, por ejemplo, los acuerdos internacionales, rompe protocolos diplomáticos, leyes o instituciones de aceptación general? ¿Es el principal en fabricación y exportación de todo tipo de armamento, con el respaldo “disuasivo” de la nuclearización del mundo desde finales de la 2ª GM, por razones geopolíticas? Sobre todo, ahora con Donald Trump y los “generales” honoríficos del Pentágono, formados en la mística de la guerra fría y pugnan por una neoguerra fría.

No de ahora. Pero EUA ha sido señalado como el país más peligroso del mundo, destructor de culturas, personas y países con el apoyo de Hollywood y sus medios de comunicación/manipulación. Es el principal terrorista del mundo, dice Noam Chomsky; sí, el de las bases militares en todo el planeta y el sistema carcelario interno y externo tan cruel, como Guantánamo en Cuba, unos auténticos centros de exterminio.

El país que se da el lujo de imponer sanciones extraterritoriales, a países y personas en lo particular; orquestar golpes de Estado —“revoluciones de colores”, “golpes suaves” o “guerras híbridas”, lo que sea para el descontrol; mejor dicho, para “tronar” al Estado—. El país que alienta cualquier tipo de negocios ilícitos, como el tráfico de estupefacientes, de órganos, armas y personas, entre otros, controlados por organismos internacionales propios como DEA o la CIA, entre otros, por redituables.

Que conste esta breve referencia siguiendo los parámetros de la guerra fría. No con los nuevos escenarios geopolíticos poscovid-19, que están cambiando el mundo. Por cierto, que se trata no de un síntoma de fortaleza del imperio estadounidense, sino de su fragilidad, de su debilidad.

Sencillo. Como en la propia guerra, en tanto los “frentes” se diversifican o amplían se pierden cohesión y contundencia —llámese a Sun Tzu, a Maquiavelo o a Clausewitz—, y así las guerras se pierden. Más con “socios” como los de la “comunidad internacional” que están peor desangelados con unas “alianzas” útiles solo para los fines del país en cuestión.

¡NO a la extradición de Assange!

No obstante, sirva esto contexto para una breve revisión, también de las revelaciones de Julian Assange —el creador del portal Wikileaks en 2006— sobre las “estrategias” del Pentágono en sus “guerras contra el terrorismo” (ver nota en: https://tinyurl.com/yyvnc6y6), como la ofensiva en su contra: la amenaza de extradición de Assange de Gran Bretaña a territorio estadounidense.

En el uso de libre ejercicio de publicar información útil a la sociedad mundial, WikiLeaks de Assange dio a conocer testimonios, como: “WikiLeaks video: ‘Collateral murder’ in Iraq”, en: https://tinyurl.com/yygxf286, donde pueden verse los aterradores ataques desde helicópteros contra de civiles; crímenes nunca probados de presuntos “terroristas” y “enemigos” de la seguridad de los estadounidenses —siquiera para sus soldados atrincherados y bien armados—, tratándose de un país tan lejano.

O de países donde se puso en práctica el “tiro al blanco” con drones —Paquistán es el peor ejemplo—, igual que en Afganistán: https://tinyurl.com/y2omnorm. Atropellos del ejército invasor estadounidense en aras de la “seguridad nacional”, o el abastecimiento seguro de petróleo y, en su caso —los florecientes sembradíos de amapola también cuentan—, para “disputar” geopolíticamente reservas energéticas a otras potencias como Rusia, China e Irán. De ahí la presencia estadounidense, hoy repudiada y cada vez más agredida, en regiones como Oriente Medio y Medio Oriente.

A su vez, en el documental siguiente publicado por TruePublica bajo el título: “Julian Assange. La semana en que el periodismo y el estado de derechos en Gran Bretaña se ahogan”, de fecha 7 de septiembre de 2020 publicado en el Reino Unido, se hace referencia a la falsedad de los “valores democráticos” occidentales (EUA, Francia, Australia), mero ardid propagandístico y amenaza contra el mundo.

Por las publicaciones de WikiLeaks es que Assange padece ahora la ofensiva del imperio anglosajón. (Otros, como Daniel Estulin en su libro “Desmontando Wikileaks”, refiere que el portal es un “aparato publicitario”, una “operación oficial encubierta” que hurga en el mundo de las intrigas, operaciones secretas y ficciones: Es “una jungla de argucias, engaños y traiciones a dos y tres bandas”, operaciones para manipular a nuestros medios de comunicación, así como “nuestras propias percepciones de la realidad y encubrir las enormes fechorías de la flagrante realidad”.

El caso es que ahora —semana del 7 al 11 de septiembre—, se trate o no de un proyecto de la NSA o la CIA el de WikiLeaks, su creador Julian Assange está siendo “juzgado” a modo para ser extraditado a EUA, una decisión que podría tomarse en un plazo de tres a cuatro semanas.

Assange ha padecido un encarcelamiento de tortura, con encierro continuo de más de 23 horas diario, sin atención médica y graves signos de daño psicológico —luego de ser expulsado de la embajada ecuatoriana—. Y sobre él pesa la amenaza de ser juzgado por 18 delitos y metido en prisión ¡hasta por 175 años! ¿Por cuál delito? ¿El presunto delito sexual inexistente? No. Por publicar las tropelías del Pentágono, entre otros miles o millones de documentos de claro interés periodístico y para la sociedad mundial en general.

Amenaza a la libertad de expresión

No se trata solo del juicio contra el creador de WikiLeaks, cuanto de un duro golpe a la libertad de expresión de los periodistas y del derecho de la sociedad a estar informada, más tratándose de delitos de lesa humanidad como los cometidos por el ejército estadounidense en países lejanos y por sus intereses.

El juico en contra de Assange representa, además, una ofensiva injustificada en contra de los medios de comunicación alternativos y su compromiso con la sociedad, como del uso de internet para publicar libremente cualquier información de “interés general”.

Por cierto, que Chomsky describe muy bien y califica mejor el rol de su país en el uso de la propaganda (¿es la democracia?), tan eficaz como los controles de Hitler bajo los preceptos de Goebbels. El documental “Manufacturando Consenso” (https://tinyurl.com/yysbrds4), y el texto del mismo nombre en: (https://tinyurl.com/yxgnzz7u) (véanse ambos), hace un recuento de las atrocidades de “occidente”.

El texto de TruePublica también refiere varios temas, entre otros, las 1,300 firmas de intelectuales y periodistas que se oponen a la extradición de Assange y están a favor de su liberación. Hoy la defensa de Assange es la defensa del periodismo libre. Más ahora cuando el mundo poscovid-19 apunta hacia el totalitarismo, rumbo al control social absoluto y las vacunas con fines más allá de la inmunidad: de preparar un mundo para el uso de la robótica y la tecnología 5G.

Un mundo está cambiando para mal, por las restricciones en todas las materias: democracia, libertades, derechos humanos, seguridad, trabajo, cultura, etcétera. Sin olvidar la destrucción poblacional, como es del interés de los promotores del Nuevo Orden Mundial, un nada nuevo orden liberal esclavizante y destructor de la vida, de la naturaleza (el cambio climático no importa) y controlador de todo lo existente.

Finalmente, perder la batalla de Assange es perder las libertades de todo lo que se publica en internet referente a las actuaciones de países como EUA, que viola todas las normas internacionalmente adoptadas, porque quiere las propias, con otras reglas y nuevos controles de las personas.

Eso es la muerte de valores como: “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, o la Democracia, los derechos humanos y la propia vida. Es el control desde el “Gran Hermano” y más allá. Lo inimaginable para la sociedad y el periodismo, que nos amenaza a la vuelta de la esquina.

 

RECUADRO

EN EL CONGRESO DE LA CIUDAD DE MÉXICO IGUAL SE INTENTA RETROCEDER EN LA MATERIA

 

Iniciativa de Morena contra la libertad de expresión (sic)

Resulta increíble. Atentatoria de derechos elementales asentados en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.

El diputado en cuestión, Eleazar Rubio Aldarán, presentó el pasado 26 de agosto al pleno del Congreso de la Ciudad, una iniciativa en la cual propone que los periodistas “no investiguen”, que “solo informen” porque esa es su tarea: la de informar a la sociedad, pero no investigar los casos.

Dicho en sus términos: que los periodistas se limiten a informar los hallazgos de las autoridades ministeriales. “Su labor es exclusiva de informar, no de realizar investigaciones o diligencias para resolver una carpeta de investigación, sino que su trabajo es el de investigar lo que hace la representación social en la carpeta e informarlo, siempre y cuando no afecte la investigación, y la información debe ser veraz”.

La propuesta “ley Rubio”, propone además reformar el código penal y castigar con 5 años de cárcel y de 86 a 880 millones de pesos a quien realice actos de difamación, “así sea conveniente introducir de nuevo el delito de difamación a nuestro código penal, atendiendo el cambio de época que vivimos, donde los medios de comunicación en la actualidad son muy importantes, y los cuales son utilizados para vulnerar garantías consagradas en nuestra Constitución”.

¡Tamaña tropelía!, que además promueve “regular el daño al patrimonio moral derivado del abuso del derecho de la información y de la libertad de expresión”, así como garantizar los “derechos de la personalidad, tal es el caso de la vida, el honor y la propia imagen de las personas”.

Ante esto, por supuesto que la Jefa de Gobierno, la Dra. Claudia Sheinbaum, reaccionó diciendo que dicha iniciativa era inviable y está en desacuerdo con ella, desde el gobierno central.

Más la indignación que causó entre el gremio periodístico por tal instrumento, ha sido por su doble moral: Lo increíble que resulta que un diputado de extracción morenista, precisamente de Morena como partido en el gobierno —bien se dice que la “izquierda” resulta no poca veces más radical que la propia derecha cuando se hace del poder—, se haya atrevido a tamaña flagrancia, ofensiva del ejercicio periodístico.

Que haya propuesto una iniciativa claramente retrógrada, atentatoria del ejercicio de la libertad de expresión y para trastocar el derecho a la información de la sociedad (tras el escudo “ministerial”), cuando son dos preceptos constitucionales irrenunciables para la sociedad mexicana, incluida la Ciudad de México.

 

8/9 de septiembre de 2020.