José Luis Avendaño C.

(196 días de confinamiento)

“Den su nombre su nombre verdadero

para que después los puedan reconocer”

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1-2-3-4…43

Porque vivos se los llevaron…

Se cumplieron, el 26 de septiembre, seis años de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. Sucedió en Iguala, en camino a la ciudad de México con el fin de participar en la conmemoración del 2 de octubre, que a partir de 1968 se adelantó un mes el día de muertos.

Seis años sin justicia y con impunidad.

Por desaparición forzada, quiero decir que participó el Estado: por omisión, comisión o colusión.

Materialmente, se los tragó la tierra o se consumieron en el aire.

Mientras tanto, quedó hecha añicos la versión de la verdad histórica, construida por la administración de Enrique Peña Nieto.

“Los esfuerzos de las familias y la voluntad de actuar de las autoridades sientan bases sólidas para romper los pactos de silencio e impunidad que, a pesar de los importantes esfuerzos y logros de este año, aún impiden conocer la verdad de lo ocurrido a los estudiantes”, dice Guillermo Fernández Maldonado representante en México de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. “Será fundamental que, hacia adelante, el Estado mexicano persevere en su acción para romper las inercias y prácticas que históricamente han obstaculizado el derecho a la justicia y la verdad de las víctimas”.

 “Si bien el actual presidente Andrés Manuel López Obrador le da dado alta prioridad al caso, aún se han logrado pocos avances. Han pasado desde comenzó a funcionar la comisión de la verdad, y la justicia aún está lejos debido a la manipulación y alteración de pruebas llevada a cabo por ex fiscales e investigadores.

“En diciembre de 2015, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) envió un grupo de expertos denominado Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) a México para investigar el caso durante un año. El GIEI advirtió irregularidades del gobierno (de Enrique Peña Nieto) y concluyó que varias líneas de investigación no se siguieron para esclarecer lo ocurrido esa trágica noche. Sin embargo, luego de su informe y solicitud de continuar con la investigación, el gobierno mexicano se negó a extender la estadía de los expertos de la CIDH en el país.

“Este año, en el mes de mayo, la administración de López Obrador llegó a un acuerdo con la CIDH para reintegrar al GIEI para brindar asistencia técnica en las investigaciones” (Peoples Dispatch, 9/26/2020).

En este sexto aniversario, el fiscal Alejandro Gertz Manero reconoció que, desde la cúspide del poder hasta los operadores, “encubrieron, mintieron, torturaron, realizaron falsas diligencias y trataron de ocultar con impunidad y con escándalos mediáticos” los hechos del 26 de septiembre. Romper el pacto de silencio y encontrar a los estudiantes, sigue siendo el desafío, considera el GIEI.

Por su parte, el presidente López Obrador, frente a familiares de los 43, se comprometió a “saber del paradero de los muchachos”. Al ofrecer disculpas en nombre del Estado”, insistió en el compromiso de “reparar el daño, aclarar lo que sucedió y entregar buenas cuentas y tiene que haber justicia”.

¿Y la disminución del presupuesto público a las normales rurales, qué onda?

Nos faltan 43+80,000.

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“Después que el señor había hecho la fiesta de su elección, mandaba luego a pregonar guerra…”

Fray Bernardino de Sahagún. La historia de las cosas de la Nueva España (1540-1585).

 

Gente de Estado, de Martín Rodríguez Arellano (mixe):

“Gente de Estado / No sonrías / No festejes / Mi desaparición forzada /Ni mi vida extinta.

“No digas que el triunfo es tuyo, / No pienses que es a mí a quien dañas, / Porque sucede que tú eres yo. / Si no vuelvo a aparecer o me extingo / Significa que pronto perecerás”.

(43 poetas por Ayotzinapa. México. 2015)

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”Periodistas asesinados durante los sexenios de Carlos Salinas de Gortari (26), Ernesto Zedillo (20), Vicente Fox (35), Felipe Calderón (111) y Enrique Peña (86).

“De los datos registrados por el Commitee to Protect Journalists de Nueva York (CPJ) se infieren otros: en 122 años (1860-1982) México padeció el asesinato de 105 periodistas (1.16 por año); y en 35 años de neoliberalismo (1983-2018) fueron asesinados 278 (7.94 por año)”.

—Numeralia tomada de un artículo de José Steinsleger (La Jornada, 23/9/2020).

 

La noche del 24 de septiembre, es asesinado Óscar Eyraud Adams, activista indígena kumiai por la defensa del agua de los pueblos originarios del municipio de Tecate, Baja California. Pugnaba por la autodeterminación de la comunidad kumiai y su derecho al agua, concesionada a grandes empresas y a particulares.

“La muerte de Eyraud Adams ‘es otro de los más de 80 asesinatos de defensores del medio ambiente y el territorio desde 2012, la mayoría de pueblos y comunidades indígenas, además de ser consecuencia de la política criminal del Estado mexicano que mientras siembra violencia y destruye los tejidos comunitarios, entrega nuestros recursos y territorios a capitales privados, nacionales y extranjeros’, señalaron colectivos de derechos humanos” (La Jornada, 27/9/2020).

Los ataques a periodistas y a defensores de derechos humanos son investigados por la misma fiscalía especializada.

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Tres frases tres del presidente Andrés Manuel López Obrador, el 23 de septiembre, en su mensaje virtual, a propósito del 75 aniversario de la creación de la Organización de las Naciones Unidas:

“Les comento que había un avión presidencial, existe todavía, ya lo rifamos y todavía está en venta”.

“Tengo mucha fe en el futuro de México y del mundo, soy creyente y mi credo es la fraternidad universal”.

“Benito Mussolini lleva ese nombre porque su papá quiso que se llamara como Benito Juárez”.

Va una cuarta frase, de pilón, al día siguiente, en la que define lo que es y no es la 4T: “es una transformación, no es día de campo, no son tamalitos de chipilín”.

Consignemos dos frases más de López Obrador, del día 26, que nos hablan de que al interior de la administración se libra una cruenta lucha, que trasciende las paredes de Palacio Nacional, entre lo que no termina de morir –entre gritos y sombrerazos, periodicazos y faqué-nius— y lo que no termina de concretarse, que, de alguna manera u otra, acota la 4T:

“Hay desde luego resistencias, porque no termina de irse el viejo régimen corrupto y autoritario. Todavía, en todo el gobierno están ahí enquistados, pero no van poder detener la voluntad que tenemos de que se haga justicia”.

“Yo estoy aquí por el pueblo, por eso soy libre, no soy un títere, un pelele de ningún grupo de ningún grupo económico, político, por poderoso que sea”.

Empero, el Banco del Bienestar, encargada de manejar los recursos destinados a la política social, está en manos de itamitas, egresados del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), “la escuela de tecnócratas neoporfiristas que ha dañado la economía de la gente y a la nación”, dijo el tabasqueño en septiembre de 2016. “¿Quién convenció a López Obrador que una egresada del ITAM era la pieza que faltaba para redondear la política social de la 4-T?”, se pregunta Carlos Fernández Vega. Es como dejar “la Iglesia en manos de Lutero” (La Jornada, 28/9/2020).

Aparte de resistencias y presiones, contradicciones…

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Dos notas de primera plana nos dan elementos para entender el significado de Narcoestado: 1) Lavaron bancos en México casi 5.5 mil millones de dólares. La noticia proviene, naturalmente, de Estados Unidos; 2) Cárteles obtuvieron un billón de pesos en dos años, revela la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda.

En primer caso, entre 2010 y 2016 –comprende las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto—, se habrían detectado 57 operaciones desde y hacia México de parte de la banca transnacional asentada en el país (sólo una institución es nacional: Banorte), bajo la modalidad de lavado de dinero según el Departamento del Tesoro, revela el Centro Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés). Los países involucrados son, además de México: Antigua y Bermuda, Alemania, Chipre, Estados Unidos, Finlandia, Inglaterra y Suiza. Los bancos que realizaron esas operaciones son Banamex (Citigroup), BBVA, Banorte, CI Banco (23 envíos) y Santander.

En el caso, la UIF afirma que los depósitos de al menos 19 cárteles se hicieron en entre los años 2016 y 2018, es decir, en la segunda mitad del sexenio de Peña Nieto. La investigación presentada se titula: Evaluación nacional de riesgos de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.

“En lo que va del sexenio los montos bloqueados a estas organizaciones consideradas la principal amenaza a la seguridad ascienden 5 mil 678 millones de pesos y 344 millones, y se han congelado 25 mil 337 cuentas” (La Jornada, 22/9/2020).

No únicamente se trata de la captura o infiltración en el Estado. Ni siquiera de un Estado paralelo. Es la manifestación más cruda o descarnada del Estado capitalista, representante de los intereses, no de toda la sociedad, sino de una mínima parte, en que el crimen organizado –organizado desde el Estado— ha hecho de las drogas, como lo ha hecho con otros ilícitos, un gran negocio, un gran botín, que florece y se agranda en medio o a pesar de las crisis, que en esencia mantiene a flote el sistema.

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Se conmemora el 75 aniversario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Nacido al calor de la Guerra Fría, que estableció un frágil equilibrio entre el Este (Unión Soviética) y el Oeste (Estados Unidos), más de carácter ideológico y político, con innumerables conflictos locales y regionales, junto con una carrera armamentista con capacidad de destruir el mundo n veces. Así se reordenó y reordena el mapa mundial a base del miedo, por no decir, del terror.

La creación de la ONU fue la culminación de una serie de acontecimientos de la Posguerra, con dos objetivos primordiales: a) consolidar un clima de paz mundial; b) vincular la paz con el desarrollo. Un año antes, en 1944 –todavía bajo el fuego de la II Guerra Mundial—, se había dado la Conferencia de Bretton Woods (pequeño poblado de New Hampshire, en el este de Estados Unidos), de donde salió un nuevo orden económico y monetario bajo la hegemonía del dólar.

Allí habló el presidente Franklin Delano Roosevelt: “Los males son extraordinariamente contagiosos. De ahí que se pueda decir que la salud económica de cada país es un asunto que concierne a todos sus vecinos, tanto los cercanos como los lejanos. Sólo a través de una economía mundial dinámica y fuertemente expansiva el nivel de vida de cada una de las naciones puede progresar hasta lograr niveles que permitan hacer realidad las esperanzas depositadas en el futuro”.

“Al año siguiente en San Francisco, el vínculo entre la interdependencia económica, la paz internacional y la justicia social se convirtió en la base sobre la que se establecieron las Naciones Unidos”, señala el Informe 2020 sobre Comercio y Desarrollo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Se iniciaría el ciclo de la Economía de Bienestar, bajo la rectoría del Estado –el nacionalismo económico—, con tasas de crecimiento aceptables que, con políticas distributivas, consolidaron un mercado interno amplio y fuerte y, con ello la presencia activa de una clase media emergente. Hasta que una tecnocracia asaltó el poder, inaugurando el ciclo neoliberal.

“La captura del poder estatal fue la esencia de la estrategia mercantilista que (Adam) Smith denunció en La riqueza de las naciones (1776). Smith no se sentiría muy feliz al comprobar que en el siglo XXI todavía sigue siendo una amenaza para el bienestar y se quedaría sumamente perplejo de ver que esta estrategia ahora se arropa en el manto del libre comercio con su propio nombre bordado en él”.

La UNCTAD, creada en 1964, cita a The Financial Times: “Los gobiernos tendrán que aceptar la idea de desempeñar un papel más activo en la economía”. Entre otras cosas, el organismo de la ONU demanda “poner coto al poder empresarial es una condición sine qua non para que la recuperación discurra de mejor manera”.

Y es que las mentadas reformas estructurales, dictadas por el Fondo Monetario Internacional, en el fondo resultaron “poco más que un eufemismo para debilitar las redes de protección social y mantener a raya los salarios”, reconoce la UNCTAD. Los resultados lo vemos con las dificultades de enfrentarse a la pandemia, que mostró, si quedaba alguna duda la situación de desigualdad y debilidad con la que gobiernos y sociedades enfrentan la crisis.

Setenta y cinco después de la creación de la ONU, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue refiriéndose al virus chino, al tiempo que ha culpado a la Organización de  la Salud, adscrito a la ONU, de propagarlo.

Para el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, más que el alejamiento de EU, le preocupa la grieta que genera, cuando el mundo debería estar unido para enfrentar la pandemia, además de su politización. El siguiente reto, obviamente, es el desarrollo y distribución de las vacunas, que tardará algún tiempo.

La pandemia ha dejado al descubierto la debilidad de los sistemas de salud, no sólo en los países más pobres. “Lo más importante es tratar la salud como un tema fundamental de derechos humanos”, afirma Tedros (Time, 9/24/2020).

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La (UNCTAD) en su Informe 2020 sobre Comercio y Desarrollo tiene un sugerente título De la pandemia mundial a la prosperidad para todos. Evitar otra década perdida.

“Lo que necesita ahora no es un repliegue sumiso hacia la austeridad, sino una voz colectiva fuerte que apoye la expansión fiscal sostenida y coordinada por el Estado en todo el mundo”, señala Richard Kozul-Wright, director de la División de Globalización y Estrategias de desarrollo de la UNCTAD.

Un contexto de pobreza y desigualdad que se afianzó con la pandemia. Por ejemplo, “los accionistas multimillonarios (el 1%) que poseen la mayoría de las acciones de las corporaciones que se beneficiaron de la crisis de COVID-19 han visto crecer su riqueza personal en más de 500 mil millones de dólares sólo en Estados Unidos en los primeros meses de la pandemia”.

Tomando en cuenta la crisis de 2009 con el rescate millonario del sistema financiero, el resultado fue una mayor desigualdad y fragilidad. Así, “Europa y los Estados Unidos se volcaron en ‘reformas estructurales’ y la austeridad a partir de la falsa premisa de que el exceso de regulación y un sector público inflado restringirán un crecimiento futuro. El resultado fue un ciclo que se reforzaba a sí mismo caracterizado por la debilidad de la demanda agregada y una creciente desigualdad”.

Ahora la crisis sanitaria, con su estela de muerte, se suma la crisis económica: 500 millones de empleos en peligro y entre 90 y 120 millones de personas abocadas a la pobreza extrema.

“El confinamiento ha obligado a los economistas a moverse en terra ignota”.

“Con un capital desarraigado que frena la inversión productiva y un poder corporativo que impulsa la polarización económica, no es de extrañar que hayamos entrado en una era de profunda inquietud y creciente ira”.

Por eso, la más profunda división no es la Este/Oeste, sino la del Norte/Sur, de tipo económico, entre países ricos y pobres, entre el desarrollo y el subdesarrollo, que tiene en la frontera entre Estados Unidos y México su expresión más acabada. Una división que no acaba con interdependencias e integraciones, que dan lugar a desarrollos falsos o ilusorios, que terminan que mostrar su cariz excluyente.

No sólo se trata de retomar la senda del crecimiento, sino la del desarrollo independiente y soberano, acompañado de una mejor distribución que incluya al 99%. Y para ello, la austeridad resulta contraindicada, pues se requiere de un mayor gasto público, a partir de que los países “dispongan del espacio fiscal necesario”.

En lo inmediato, se vislumbra más un rebrote del virus que un rebote de la economía.

¿Qué tanto cambiará el mundo post pandémico? ¿Qué significa la nueva normalidad?

Al advertir que la pandemia está fuera de control, Antonio Guterrez, secretario general de la ONU, subraya “la falta de preparación, cooperación, unidad y solidaridad mundial”, es decir, “una prueba que en lo esencial hemos reprobado”.

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El presidente Donald Trump sigue acumulando mentiras, ahora como hombre de negocios. Sólo habría pagado 750 dólares de impuestos sobre la renta en 2016 y otros 750 dólares en 2017 –años de su elección y de su primer año de gobierno—, y nada en diez de los últimos 15 años. Además de declarar enormes pérdidas, obtuvo 72.9 millones de dólares en devolución de impuestos que reclamó, y con una deuda que asciende a más de mil millones de dólares, revela The New York Times (9/27/2020); deuda que “lo dejará varado en la playa como una extraña ballena naranja” (Truthout, 9/28/2020.).

O es un pésimo empresario o, por lo contrario, es muy astuto, al grado de ser un gran defraudador. NYT no duda en calificarlo de estafador. “Si Trump pierde la elección, pierde su acceso al grifo de dinero federal que está usando para limpiar su infierno de deudas, y su Armagedón financiero personal está solo a unos escasos años de distancia”, concluye Truthout.

De inmediato, el presidente responde, alegando que es una fake news (falsa noticia)…

“¿Cómo pierde Trump? Trump pierde solo si Biden, por desagradable que sea, gana”. Así, con esta simple lógica, lo plantean en una carta abierta más de 50 intelectuales, el dilema electoral de Estados Unidos, para el próximo 3 de noviembre. Entre los firmantes: Medea Benjamin, Avi Chomsky, Noam Chomsky, Savina Chowdhury, Bárbara Ehrenreich, Peter McChesney, Peter Kuniznik y Cornel West (Truthout, 9/24/2020).

En prevención que la elección se resuelva no en el Colegio Electoral, sino en la Suprema Corte de Justicia, al presidente Trump decidió nominar la juez Amy Coney Barrett para que el Senado, en una votación fast track, la apruebe antes del día de la elección. Compuesta por nueve miembros, la Corte, en caso de llegar Barrett, tendría una mayoría conservadora de seis por tres.

Se iría contra la última voluntad de la juez Ruth Bader Ginsburg, quien murió apenas el pasado 18 de septiembre a los 87 años: que se nombrara su reemplazo después del próximo 20 de enero, día en que comienza el próximo periodo presidencial de cuatro años. Ella esperaba que Trump perdiera la reelección.

Si la ley es una, existe más de una interpretación, de acuerdo con los intereses de clase y de género que representan. En este sentido, Barrett se sitúa en las antípodas del pensamiento y práctica de Ginsburg. A pesar de ser una brillante abogada de 48 años, Barrett no deja de ser un elemento neoconservador del régimen patriarcal capitalista.

El panorama se vislumbra negro para las mujeres: va “de una justicia para la igualdad de género a una justicia para la opresión de género” (Truthout, 9/27/2020).

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El 27 de septiembre se celebró el aniversario 499 de la Consumación de la Independencia, terminando con tres siglos de la Nueva España, aunque por muchos años más, pervivieron muchos aspectos de la vida colonial. Luego de once años de lucha, la concretaron Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide, quien se ha llevado casi todo el crédito.

En la novela de Rosa Beltrán: La corte de los ilusos (Alfaguara. México. 2016), sobre el imperio de Agustín de Iturbide (1823), hay un diálogo que refleja aquéllos y estos tiempos: la primera múltiple crisis del México Independiente: además de la económica y sanitaria, hay que sumar la de violencia e inseguridad, propia de los tiempos convulsos que habrían de dominar todo el siglo XIX y los tres primeros decenios del XX (la pax porfiriana fue la paz de los sepulcros. A los críticos y opositores se les aplicó cualquiera de las tres opciones: encierro-entierro-destierro).

El diálogo se da entre Iturbide y la madre Benita:

“—Malos tiempos, Alteza…

“Se refería a la escasez de azúcar, trigo y leche, y a la epidemia de viruelas, y a la dificultad de obtener medicamentos para los enfermos que preferían morir en sus casas antes que ser llevados al Hospital de Terceros. Pero el Emperador tomó el comentario como una amenaza y se mantuvo alerta.

“—Los tiempos no son malos ni buenos por sí mismos, madre. Es nuestro modo de ver lo que hace que así nos parezcan.”