Se termina el “paquetazo”, pero los agravios no. Tras la negociación de este domingo con dirigentes del movimiento indígena, Lenin Moreno dejó sin efecto el decretazo 883 que eliminaba el subsidio a los combustibles.

Con la mediación de la ONU y el Episcopado ecuatoriano, en la negociación se acordó alcanzar la paz en el país, “se detiene el golpe correísta y la impunidad” —es el dicho del presidente Moreno— y, con ello, presume que todo seguirá igual. Cuando el pueblo ha sido agraviado, duramente golpeada, con al menos 7 muertos, 1,340 heridos y 1152 detenidos.

Antes bien, a Lenin le caló que los protestantes desde la calle están pidiendo su cabeza, y que la justicia le cobre los golpes de muerte asestados a gente inocente. Por eso le midió, pero fue una decisión tardía. Tarde, porque hubo represión y uso extralimitado de la fuerza pública.

Se dio cuenta, además, que no pegó la falacia de que Correa y Maduro estaban tras las protestas, que pretendía un golpe en su contra. Esas mentiras se le están revirtiendo. Lo que sigue es el juicio al todavía presidente de Ecuador Lenin Moreno.

No es solo por la impopularidad de las medidas, es por el exceso en la actuación de la fuerza pública, aún antes del toque de queda ya la represión estaba en auge, por órdenes presidenciales. Por todo ello, Lenin se equivocó. Se portó como dictadorzuelo.

La presunción de que las medidas aplicadas a expensas del FMI tendrían aceptación, le salieron por cuerdas a Moreno. Las exigencias de austeridad neoliberal de la banca internacional bajo las órdenes de Washington, se están hundiendo en los caños por todos lados, porque la gente en todos los países conoce ya las consecuencias.

“Les felicito de todo corazón”, dijo Arnaud Peral de ONU; “ha triunfado la sensatez, expresó monseñor Gerardo Cabrera. En tanto Jaime Vargas, el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador, dijo: “…Salimos a las calles, es el único camino de buscar vías importantes para un verdadero desarrollo del país”.

No queremos más represión, dijo Vargas. Y agregó que la apertura al diálogo con el gobierno permitirá “construir importantes proyectos, proyectos participativos, proyectos que beneficien al país y al pueblo”. ¿Pero eso será con Lenin Moreno? Sostengo que no. Lenin ya perdió confianza, credibilidad y legitimidad.

Lo que sigue es la renuncia. Será la tónica en los días por venir. Los agravios no han sido para menos. Falta el ajuste cuentas. Aparte, es claro que ningún ecuatoriano querrá en la presidencia a un represor. Pedirán su cabeza. La decisión fue tardía. Lenin se irá. Solo esperemos que enjuciado.

Escrito por Salvador González Briceño / 13 de octubre de 2019.


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