Líderes europeos buscan vías que les permitan depender menos de EE.UU. en asuntos estratégicos, pese a su satisfacción por el giro político en la Casa Blanca.

Europa trata de desligarse de Estados Unidos en la toma de decisiones sobre temas clave, a pesar de que sus dirigentes han expresado a viva voz gran satisfacción por el regreso a la política inclinada al multilateralismo, anunciado por la nueva Administración norteamericana, según un artículo publicado el viernes por el diario estadounidense The New York Times (NYT).

La fuente señala que en los discursos virtuales de los líderes de EE.UU., Francia y Alemania, Joe Biden, Emmanuel Macron y Ángela Markel, respectivamente, ofrecidos durante la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC, por sus siglas en inglés) celebrada el viernes, quedó patente que por mucho que el primero de ellos insistiera en que “Estados Unidos ha vuelto” para recuperar el liderazgo mundial, tras los cuatro años del mandato de Donald Trump, sus otros dos interlocutores 7eran reticentes a creer en esta declaración.

En particular, específica el diario, Macron, quien en su discurso defendió apasionadamente su concepto de la “autonomía estratégica” de la Unión Europea (UE) ante EE.UU., argumentando que el bloque regional ya no puede depender mucho de Estados Unidos, pues, según él, “Washington enfoca más su atención en Asia, especialmente en China”.

El mandatario galo recalcó que Europa debería estar “mucho más a cargo de su propia seguridad”, aumentando sus compromisos de gasto en defensa para “reequilibrar” la relación transatlántica con Washington, dañada en los últimos tiempos, y más aún en lo tocante a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Por su parte, la canciller germana acentuó sus elogios por la decisión de Biden de cancelar los planes de retirada de las 12 000 tropas estadounidenses desplegadas en las bases alemanas, con una advertencia de que “nuestros intereses no siempre convergerán” en la misma dirección.

De acuerdo al rotativo neoyorquino, las declaraciones de Merkel parecían ser una referencia a la ambivalencia de Alemania sobre confrontar a China, un mercado importante para su industria automovilística y otros productos de alta gama, y así como las discrepancias entre Berlín y Washington sobre las sistemáticas sanciones impuestas a Rusia por la construcción de la segunda fase del proyecto del gaseoducto Nord Stream 2.

El recelo europeo en cuanto a intenciones de Washington se quedó registrado también durante la alocución de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, quien dejó claro que, con la llegada de Biden a la Casa Blanca, no se garantiza la reactivación de la Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI, o TTIP en inglés), suscrita en su día entre Estados Unidos y Europa.

Publicada: domingo, 21 de febrero de 2021 9:14


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