Por Gastón Pardo

El miércoles (7 de julio 2021), veintiún expertos destacados en el origen de las enfermedades infecciosas publicaron un estudio que hunde la teoría conspiratoria promovida por el gobierno de Biden y la prensa estadounidense de que el COVID-19 fue hecho "por el hombre".

El virólogo Edward Holmes, conocido por su trabajo en la evolución y aparición de enfermedades infecciosas en la Universidad de Sídney, es uno de los científicos que encabezó al equipo internacional de biólogos que ayudó a esclarecer el origen del virus que causa el COVID-19 en seres humanos.

El estudio fue escrito por un equipo internacional de biólogos y virólogos encabezado por el profesor Edward Holmes de la Universidad de Sídney y el profesor Andrew Rambaut de la Universidad de Edimburgo. Los coautores incluyen a la viróloga doctora. Angela Rasmussen de la Universidad Georgetown y a Kristian G. Andersen, director de Genómica de Enfermedades Infecciosas del Instituto de Investigación Scripps.

También resume la evidencia científica existente sobre los orígenes del virus SARS-CoV-2 que causa el mal de COVID-19, concluyendo que su origen es zoonótico, es decir, una transferencia de una fuente animal a humanos. El estudio, intitulado “Los orígenes del SARS-CoV-2: un resumen crítico”, aparece en el portal Zenodo como una "prepublicación".

El Departamento de Estado aconsejó

No “emprendan una investigación en el origen del COVID-19 porque sería como ‘abrir un bote lleno de hormigas’ si llegara al final ”. Esta fue la instrucción impartida por el Departamento de Estado a sus investigadores hace más de un año, como fue informado por Vanity Fair, en una amplia habitación del Lab Leak. Los investigadores del Departamento de Estado fueron prevenidos de no indagar en “sitios sensibles” y repetidamente advertidos de que no se abriera la “Caja de Pandora”.

¿De qué tenían miedo los funcionarios? Temían que alguien revelara que el virus letal fue cocinado por chinos bajo la batuta estadounidense. La operación corrió a cargo de los chinos, pero la voz de mando era del Tío Sam. Dicho con claridad, si los chinos alteraron el coronavirus natural, lo hicieron bajo las órdenes de sus socios estadounidenses y de acuerdo a sus instrucciones. Es incluso muy probable que la contribución china fuera secundaria, por ignorar el know-how necesario para alterar un virus. Y si fue en un deslizamiento en dirección equivocada de un arma biológica o el despliegue intencional de bioterror (como el sitio Unz expuso), en cualquier caso EEUU es el protagonista de la historia.

La cortina de humo tendida por wsws

“Nuestro análisis meticuloso y crítico de los datos disponibles actualmente no ofreció ninguna evidencia para la idea de que el SARS-CoV-2 se originó en un laboratorio”, afirmó Holmes.

“No existe ninguna evidencia de que algún caso temprano tuviera alguna conexión al Instituto de Virología de Wuhan [IVW], a diferencia de los claros vínculos epidemiológicos con los mercados de animales en Wuhan, ni existe evidencia de que el IVW tuviera o estuviera trabajando en un progenitor del SARS-CoV-2 antes de la pandemia”, informaron los científicos.

En cambio, argumentan de que “existe un cuerpo substancial de evidencia científica que apoya el origen zoonótico del SARS-CoV-2”.

La tesis conspiratoria acerca del “laboratorio de Wuhan” comenzò a propagarse en enero de 2020 por Steve Bannon y un grupo aliado de expatriados chinos como Miles Guo, quienes alegaron, en las palabras del asesor de Trump, Peter Navarro, que el COVID-19 era un virus “convertido en arma”.

Este año, Nicholas Wade modificó la teoría y le dio una presentación pseudocientífica en un artículo publicado en el Bulletin of Atomic Scientists, en la que presentó un relato de que los científicos estadounidenses y chinos crearon el SARS-CoV-2 a través de experimentos de “mejoramiento de funciones” en el Instituto de Virología de Wuhan.

El relato de Wade fue acogido por el New York Times, el Washington Post y el Wall Street Journal, los cuales publicaron editoriales o comentarios que citan a Wade sin explicar el historial de ese personaje. Según Wade, varios importantes científicos de EEUU, China y otros países colaboraron en investigaciones de “mejoramiento de funciones”, liberaron de manera accidental el virus y encubrieron el incidente de forma tan efectiva que hasta el día de hoy no se ha encontrado evidencia de la conspiración.

La teoría del “laboratorio de Wuhan” consiste en apilar conjeturas y pretender que conforman un argumento del que se espera que sea convincente. La respuesta de los científicos toma cada una de estas especulaciones, de las que no hay pruebas, y explica su imposibilidad.

El documento comienza señalando que se ha demostrado que la transferencia de enfermedades animales a los humanos ha causado casi todas las pandemias anteriores. “El SARS-CoV-2 es el noveno coronavirus documentado que infecta a los humanos y el séptimo identificado en los últimos 20 años”, afirma. “Todos los coronavirus humanos anteriores tienen un origen zoonótico, al igual que la gran mayoría de los virus humanos”.

El documento añade: “La aparición del SARS-CoV-2 presenta varias características de estos eventos zoonóticos anteriores. Presenta claras similitudes con el SARS-CoV que se extendió a los humanos en Foshan, provincia de Guangdong, China, en noviembre de 2002, y de nuevo en Guangzhou, provincia de Guangdong, en 2003”.

Los autores señalan, además, que el virus del SARS-CoV-2 no se parece a ninguno que pudiera utilizarse como “columna vertebral” para crear otro virus. El artículo añade: “En cualquier escenario de una fuga de laboratorio, el SARS-CoV-2 tendría que haber estado presente en un laboratorio antes de la pandemia, pero no existen pruebas que apoyen tal idea y no se ha identificado ninguna secuencia que pudiera haber servido de precursor”.

Los científicos advierten de que, si bien la investigación sobre “mejoramiento de funciones” suele llevarse a cabo en ratones de laboratorio, el virus no está bien adaptado a los roedores, lo que indica que “es muy poco probable que el SARS-CoV-2 haya sido contraído por trabajadores de laboratorio en el curso de experimentos de patogénesis viral o de mejoramiento de funciones”.

El artículo añade que, “desde su aparición, el SARS-CoV-2 ha experimentado repetidos episodios de mutaciones que han incrementado la aptitud viral”, refutando la afirmación de que el COVID-19 estaba de alguna manera optimizado para infectar a los humanos. “En su conjunto, estos hallazgos demuestran que no se requirió una 'pre' adaptación humana específica para la aparición o la propagación temprana del SARS-CoV-2, y la afirmación de que el virus ya estaba adaptado al huésped humano... carece de validez”.

Los científicos concluyen: “Como en el caso de la gran mayoría de los virus humanos, la explicación más parsimoniosa del origen del SARS-CoV-2 es que fue un acontecimiento zoonótico... La historia epidemiológica documentada del virus es comparable a la de anteriores brotes de coronavirus asociados a mercados de animales con una vía sencilla de exposición humana”.

La publicación del documento se produce en el entorno de una intensificación de la campaña en los medios de comunicación estadounidenses para culpar a China de la pandemia de COVID-19.

“La resistencia de China es un obstáculo persistente”, denunció el Post. Alega que el gobierno chino ha “iniciado una campaña masiva de negación, encubrimiento, desviaciones, demoras y desinformación”.

Es Washington quien negó la pandemia, la encubrió, demoró y difundió desinformación. Como resultado de las acciones del capitalismo estadounidense, han muerto entre 600 mil y un millón de estadounidenses. Si Washington quiere “sacar lecciones de una catástrofe global”, debería mirarse en el espejo.

A partir de abril de 2020, la Administración de Trump desafió a sus propios expertos en salud pública para reabrir los negocios mientras la pandemia seguía haciendo estragos, una política que continuó y ha sido intensificada por Biden.

Con el surgimiento de los contagios  supuestamente causada por la "variante Delta", los gobiernos de todo el mundo han intensificado la exigencia de que la población de “vivir con” la pandemia de COVID-19.

En el Reino Unido, el gobierno de Johnson ha llevado a cabo una política que reconoce que conducirá a un aumento de los casos de COVID-19, hospitalizaciones y muertes. Pero el gobierno de Johnson sólo expresa en forma más avanzada la política de todo gobierno globalista, dispuesto a sacrificar vidas humanas para proteger las ganancias.

La tesis del laboratorio de Wuhan nunca ha sido una verdadera “tesis”, en el sentido de una explicación científica basada en pruebas empíricas. Es una “tesis” impulsada por consideraciones políticas: para desviar la atención de los responsables. para utilizarla como municiones en el conflicto geopolítico con China.

11 de julio 2021.


Colaboración del autor