Por Salvador González Briceño

*EE.UU. ha hecho de todo para derrocar a la revolución, de Fidel a Canel

*Fin al bloqueo comercial para entrar en terrenos de negociación y respeto

Es por culpa de la Revolución. Ese “mal ejemplo” para América Latina, surgido en los años recios de la Guerra Fría, cuando el socialismo soviético extendía sus brazos hasta donde se le permitía llegar. Y de todos los intentos, hablando solo de la región, donde prendió fue precisamente en la isla del Caribe, antes recreo de giros negros de los estadounidenses.

Pero se trataba, justamente, de una “revolución por el socialismo”, como lo decidieron los dirigentes en 1960, ese club de “barbudos” (Fidel, El Che, Raúl, Cienfuegos, etcétera), que derrocaron al dictador Fulgencio Batista en 1959 en la hoy República de Cuba, y comenzó la lucha por la sobrevivencia merced al acoso de los EE.UU.

Sí, porque el bloqueo económico contra Cuba comenzó pronto en la vida independiente, libre y por la autodeterminación, no contra los dirigentes sino contra el pueblo de la isla para generar su inconformidad y derribar a los líderes morales y “soñadores revolucionarios”.

EE.UU. no le apostó a la vía larga —hasta que la reacción popular derrocara a los dirigentes—, como por el intento de matarlos. El caso de Fidel Castro, quien según el servicio secreto enfrentó hasta 638 intentos de asesinato, siempre bajo las directrices de la CIA y no pocas veces contando con el apoyo de la contrarrevolución asentada en Florida.

Otro tema fue Ernesto El Che Guevara, a quien cazaron en Bolivia, luchando allá contra la opresión de las burguesías locales, por la liberación de los pueblos y en pro del socialismo para contrarrestar la dominación del capitalismo imperialista estadounidense.

No está de más apuntar la derrota del imperio en la invasión de Bahía de Cochinos en 1961. Pero sobre todo la llamada “crisis de los misiles” que confrontó abiertamente a la URSS con EE.UU., a raíz del descubrimiento de misiles nucleares soviéticos en la isla —la llamada “operación Anádir”— y creó una de los mayores conflictos “nucleares” entre las potencias, socialista y capitalista, encabezada y al fin conjurada por los presidentes Nikita Jrushchov y John Kennedy.

Desde entonces, ninguno de los presidentes estadounidenses ha tolerado que en sus costillas haya florecido una revolución “comunista”, que desde los años rudos de la Guerra Fría le habría un boquete en un costado. Y por eso le ha valido a Cuba el bloqueo económico.

A la fecha dicho embargo no se limita a restringir el comercio. EEUU ha buscado generar “hambre” en el pueblo cubano para alentar la desesperación y con ello el cambio de gobierno. Es parte de los argumentos de Lester Mallory, de 1960, enviados a Roy Rubottom, entonces secretario de Estado adjunto para Asuntos Internacionales.

Qué planteó Obama

Sobre este tema de la geopolítica, este autor publicó el 15 de abril de 2015 con motivo de cincuentenario del bloqueo a la isla, la siguiente nota que sigue suscribiendo en sus términos, cuando bajo la iniciativa del entonces presidente Obama su gobierno intentó retomar las relaciones con Cuba. Pero la estrategia le falló a Obama nuevamente, con todo y eso alentó al pueblo de la isla.

Se encabezó así la nota: “Estados Unidos-Cuba y la neogeopolítica”. Con dos llamadas: Apoyo popular y dirección para ganar batallas / Cuba puede pararse frente a EUA con dignidad. Y un epígrafe: Al imperdible Galeano (1940-2015), in memoriam. (Va la nota, disculpar la extensión).

“Hay que decir, que tras el anuncio del presidente Barack Obama del relanzamiento de las relaciones entre su país, Estados Unidos de América (EUA) y la isla de Cuba, en diciembre de 2014, las reacciones no se hicieron esperar. La mayoría en contra.

“Porque la suspicacia no es para menos. Luego de los más de 50 años (HOY 61) de embargo económico, comercial y financiero, mejor conocido como “bloqueo” y rompimiento de relaciones diplomáticas. Los saldos de dicho cerco han sido tanto en términos económicos (Raúl refirió el daño histórico en la Cumbre de las Américas), como políticos y sociales. La presión fue, en su momento, octubre de 1960, para los muchos países de la región latinoamericana y del mundo (salvo otros como la vieja URSS, China, Corea del Norte, etc.), por osar intercambiar comercialmente con la isla de Fidel Castro cuando ni se declaraba “socialista”.

“Un país pequeño que, ciertamente, ha soportado por la tenacidad de sus dirigentes, pero encima de todo por la solidaridad del pueblo cubano que ha sido capaz de apoyar y aguantar las carencias en todos los sentidos, económicas familiares y personales. De ahí sale la dignidad con la que, frente en alto, pueden decirle a su acosador, EUA, que le han ganado la batalla.

“De esta circunstancia, los únicos alegres son las multinacionales que ven el reinicio de relaciones como un pastel del cual quieren de nuevo ser parte, en memoria del pasado batistiano cuando Cuba era un burdel para los viajeros de Miami y visitantes de ese país. Y porque los atractivos turísticos siguen siendo un imán.

“Por su parte, los estrategas de seguridad nacional de EUA deben estar afilándose las uñas, porque supondrán que el juego en la neogeopolítica imperial con la región Latinoamericana será palmear en la espalda al nuevo amigo para avanzar en términos de dominio por otras vías contra los demás países. Pero no.

“El relanzamiento de relaciones con Cuba no implica renunciar a las políticas imperiales de EUA. En todos sus términos, la estrategia de dominio y control se perpetúa. Las bases militares, la política contra las drogas, la venta de armas, la intriga contra los gobiernos no afines (en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Argentina, etc.), y el pretexto de las amenazas contra su “seguridad nacional” están vigentes, como los “derechos humanos” para intervenir. De ahí el doble matiz.

“El caso es que internamente y para planchar el tema haciendo creer que se trata de una acción de buena voluntad, en el mismo mes de febrero, día 12, en el Senado republicanos y demócratas de EUA anunciaron un proyecto de ley para levantar el embargo a la isla. Los 50 años no han “protegido nuestros intereses en Cuba”, dijo la senadora por Minnesota Amy Klobauchar. Reconocimiento tácito como el de Obama. Hay muchas cuestiones en nuestra relación con Cuba que deben ser abordadas, dijo, pero esta legislación para levantar el embargo abrirá nuevas oportunidades para las empresas estadounidenses, impulsará la creación de empleo y las exportaciones y ayudará a mejorar la calidad de vida del pueblo cubano”. El ardid de siempre.

“Ni con estas acciones de política exterior, EUA replanteará las relaciones con Cuba en términos de respeto, igualdad e integridad de la isla. Tampoco con Latinoamérica. Por eso los discursos de la mayoría de los presidentes de la región en la VII Cumbre, criticando y denostando a Obama no solo por Cuba y Venezuela cuanto por su política antihistórica y con el espaldarazo de Raúl. Mala señal, porque eso puede significarles a los negociadores gringos la debilidad de los comisionados cubanos.

“Luego entonces, que es previsible cualquier posible cambio de políticas hacia Cuba sea con la finalidad de retomar el terreno perdido en las cinco décadas de bloqueo para las trasnacionales. Y llegan también las telecomunicaciones, los medios de comunicación y el internet, para las filtraciones hasta la cocina de los Castro. Eso apunta directamente a la estabilidad política y social del gobierno. Como se vio que, sin recato, la contra cubana se presentó en Panamá, pero fue desarticulada eficazmente. Ellos pierden el negocio que les representa las fuentes de financiamiento de la Casa Blanca con destino a Miami.

“La otra ‘clase de historia’, fue la que recibió Obama de manos de Hugo Chávez en abril de 2009, en el marco de la ‘V Cumbre de las Américas’ en Puerto España, Trinidad y Tobago: el libro de Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. Un clásico de la literatura del continente, y aliento de muchos estudiantes, analistas y políticos ansiosos de comprender la historia de colonización, dominio y control español primero y gringo después.

“La presencia de las trasnacionales y sus métodos de explotación, un repaso a la tragedia de los países en los años mozos de la Doctrina Monroe y la invasión territorial para la extracción de riqueza. Iniciada por España, seguida por EUA como continuador imperial. Galeano recreó en esa y sucesivas obras, la amenaza, la osadía, el atropello y la injusticia social de un imperio insaciable del dominio y sangre de los pueblos latinoamericanos. Las venas abiertas… de Galeano sientan un piso histórico que, seguramente, Obama comprendió porque le ofende recibir “clases” cuando pisa terreno ajeno cuyas empresas quisieran mirar como propio. Galeano se va, se quedan sus clases. Los temas latinoamericanos seguirán dando de qué hablar. Porque las actitudes recientes y contradictorias de EUA son una muestra de su estrategia que pudiéramos definir como neogeopolítica contra Latinoamérica.” (hasta aquí la nota publicada en 2015).

Del engaño al retroceso con Trump

En fin, que con Obama, la política hacia Cuba fue de pretendidas mejoras, como: retirar las restricciones de viajes, retomar los vuelos comerciales entre ambos países, se relajó algunas de las sanciones, se quitó a Cuba de los países que “financian o apoyan al terrorismo” y se reanudaron relaciones diplomáticas en 2015 reabriendo la embajada estadounidense en la Habana.

Se fue Obama y con el arribo de Donald Trump regresó el enfriamiento de las relaciones con Cuba, dando marcha atrás a las medidas de Obama y reforzando las sanciones entre 2019 y 2021. Los viajes se restringen y Cuba entra a la lista de países que apoyan el terrorismo.

De tal manera que tras el gobierno de Trump, el de Joe Biden no cambia nada de las relaciones entre ambos países. Lo contrario. Es claro que Biden le apuesta a hacer efectiva la “vía de largo plazo”, más a raíz de los últimos acontecimientos ocurridos en Cuba y en el gobierno de Miguel Díaz Canel el pasado fin de semana (11 de julio 2021).

Sucedieron en la isla las mayores protestas en contra del gobierno, como no ocurría desde 1994, el llamado “maleconazo” en el centro de La Habana cuando también se dieron disturbios con saqueos y escaparates rotos. La economía está débil, con escasez de comida y de medicinas y con apagones constantes.

Este fin recién, también miles de personas salieron a las calles en al menos unas 20 ciudades en todo el país. Comenzaron en el poblado de San Antonio de los Baños, y la demanda es por el elevado costo de los alimentos y las fallas en el servicio eléctrico; en síntesis, falta de comida y medicinas, crisis energética, monetaria y sanitaria. Situación agravada por la Pandemia del Covid-19.

Las demandas se ampliaron al grito de: “Abajo la dictadura” y “libertad” contra el gobierno de Canel. No obstante, de inmediato el presidente Díaz-Canel se desplazó a San Antonio para escuchar a la gente. Ahí planteó algo que es verdad y no de ahora sino desde la implementación del bloqueo: que “los planes de Washington” son el azuzar con “la insurrección” a partir de las protestas de la ciudadanía, como es el caso.

Y algo más, señaló Canel, que “hay gente confundida, hay revolucionarios incluso confundidos. Hay personas que vienen a manifestar la insatisfacción que tienen con la situación que están viviendo. Pero también hay un grupo de gente contrarrevolucionaria, mercenaria, pagada por el gobierno de los Estados Unidos, pagada indirectamente a través de agencias del gobierno norteamericano para armar este tipo de manifestación.”

Y llamó a la resistencia, a los revolucionarios en defensa de la revolución y contra la “insurrección” alentada por EE.UU. Y en la región de América Latina y el Caribe, presidentes y numerosas organizaciones sociales expresaron su respaldo solidario con pueblo y gobierno cubanos.

Biden, por su parte, en pleno festejo llamó “al régimen cubano que escuche a su pueblo”, y propuso un “corredor humanitario”. Pero no dice nada del bloqueo. Ese sigue. Por tanto, y con todo derecho, para Cuba esa postura de Biden es “hipocresía y cinismo”. Y los opositores de Florida se frotan las manos.

Los grandes medios de comunicación estadounidenses aliados del poder dominante, se suman alentar o inflar las protestas ciudadanas. Su trabajo es por la geopolítica imperial, hacen todo para distorsionar la realidad con fake news o falsos positivos. Claman apertura, pero olvidan el fondo del problema.

Pero da la casualidad que las verdades a medias terminan siempre en el ridículo y el olvido; no obstante, siembran confusión. Pero bien visto el acontecimiento, o el hecho termina por imponerse y la verdad sale siempre a flote. ¡Oh justicia!

Por lo mismo, antes de exigir al gobierno de Cuba cualquier concesión, hay que recordar que desde el gobierno de Kennedy se firmó la orden presidencial para implantar el bloqueo total contra la Isla y así cercar al país; Clinton lo amplió prohibiendo a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba. Obama trató de recomponer (sic) pero llegó Trump a retomar la mano dura, misma que está poniendo Biden “sobre la mesa” tratando de doblegar no a un gobierno como a un pueblo que ciertamente ha “soportado” todo, pero también con mucha dignidad y ejemplo para los pueblos nuestros de América Latina.

Recordar también q ue el embargo comercial a Cuba es el más grande conocido, y EE.UU. ha rechazado acuerdos de la ONU en el sentido de poner fin a dicho bloqueo. Porque atenta contra todos los principios de la convivencia, contra la soberanía de los estados, la no intervención y no injerencia en asuntos internos, la libertad de comercio y navegación internacionales, entre otras secuelas.

Resuélvase eso y, luego entonces, las mesas de negociación serán en términos asequibles, lo menos, de igualdad. Entre tanto, Cuba es mucho ejemplo, con alta calidad moral. El mundo lo sabe. Solidaridad, pero también apoyo en todos los frentes es lo que falta. Más en estos tiempos de neogeopolítica y multipolaridad. La defensa es crucial para los pueblos de América Latina.

14 julio 2021.


*) Director de geopolítica.com.