En unas elecciones regionales en las que solo participó el 40% del registro electoral, la oposición de Venezuela evidenció su crisis y el chavismo confirmó su poderío.

De las 23 gobernaciones en disputa este domingo, el partido de gobierno se impuso en 20, mientras que los partidos de oposición ganaron en 3 estados, dijo el presidente del Consejo Nacional Electoral, Pedro Calzadilla. El funcionario añadió que en la alcaldía de Caracas también ganó el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Y en lo que se refiera a las demás 334 alcaldías en juego, el oficialismo ganó en 204, la oposición en 59 y los movimientos independientes —la mayoría de los cuales se califican como antichavistas— se impusieron en 71 municipios.

Las regionales y municipales del 21 de noviembre fueron las primeras elecciones en cuatro años en las que participaron la mayoría de las fuerzas opositoras, que boicotearon anteriores comicios por considerar que hay falta de garantías.

La elección contó con la observación de varios entes internacionales, entre ellos las Naciones Unidos y la Unión Europea, y se produjo después de una inédita renovación de los directores del CNE en busca de mayor equidad.

Las elecciones no contaron con el voto de los venezolanos en el exterior, unos 4 millones de personas —en un registro de 20 millones de electores— que, en principio, son una fuerza clave para la oposición.

Durante la jornada se reportaron dos muertos y dos decenas de heridos en sucesos supuestamente relacionados a los comicios.

Aunque hubo innumerables denuncias de irregularidades que supuestamente favorecían al oficialismo, los rectores del CNE aseguraron que hubo un avance respecto de comicios anteriores en términos del equilibrio, la trasparencia y el respeto del voto libre y seguro.

Una oposición en crisis

Las elecciones le pasaron factura a los errores de la oposición: perdieron músculo electoral en cuatro años de boicot, anunciaron la participación demasiado cerca de la fecha de la contienda y llegaron a la misma divididos y peleados.

A eso se añade que una parte de la oposición, aquella liderada por Leopoldo López y Juan Guaidó, llamó a sus adeptos a no participar.

De hecho, si se suman los votos de los movimientos ajenos al chavismo, éstos son mayoría. Pero al ir divididos, el saldo de victorias no corresponde al rechazo generalizado que tiene el gobierno.

El antichavismo, además de estar dividido, sufre una crisis de representación a medida que los venezolanos que quieren cambio se desentienden de la policía y concentran sus esfuerzos en resolver su día a día.

En un país donde las encuestas registran que el 80% de la población rechaza al chavismo, los fracasos de la oposición no solo se explican por los ventajismos en el tablero electoral, sino también por los errores dentro de su colectivo.

Henrique Capriles, excandidato presidencial y figura clave en la vuelta de la oposición a las urnas, celebró la participación de casi nueve millones de venezolanos y aseguró que "una vez se tengan resultados totales por estados y municipios y la suma nacional haremos el necesario balance que corresponde".

Manuel Rosales, gobernador electo en el estado de Zulia, el más poblado del país, dijo: "Hoy quedó demostrado que el Zulia es tierra de hombres y mujeres aguerridos, pujantes y defensores de la libertad. Zulia, pueblo heróico, hoy ganó la democracia y triunfó el compromiso. ¡Ganó la esperanza!"

Que la victoria más importante de la oposición haya sido la de Rosales, un viejo político que ya gobernó el Zulia en el pasado y fue candidato presidencial, evidencia la ausencia de renovación en los liderazgos del antichavismo.

"Producto del trabajo perseverante"

El presidente, Nicolás Maduro, dijo tras las elecciones: "Llamo a todos los representantes de las organizaciones políticas a respetar los resultados y tiendo mi mano al diálogo político y a la reunificación nacional".

El mandatario añadió que "hemos ganado 21 entidades, incluyendo Caracas, buena victoria (...) esto es producto del trabajo perseverante y de llevar la verdad con rectitud a todas las comunidades".

La campaña del oficialismo se enfocó en logros como reducir la tasa de homicidios y haber solventado la escasez con una dolarización de facto.

Sin embargo, la economía de Venezuela es hoy una tercera parte de lo que era hace cinco años, la producción petrolera ha decaído y la hiperinflación ha agudizado una desigualdad inédita en la historia del país.

El chavismo también llegó dividido a estas elecciones. Una parte importante de sus bases critica la apertura económica como una entrega al modelo capitalista, entre otras cosas.

Pero las inhabilitaciones judiciales y el poderío del PSUV, que cuenta con una maquinaria robusta, impidieron que esa división se manifestara electoralmente.

Los casi cuatro millones de venezolanos que eligieron al chavismo en estas regionales son la votación agregada más baja que ha tenido el oficialismo en su historia.

Maduro también se refirió a las sanciones por cargos de corrupción y violación de derechos humanos impuestas por Estados Unidos a funcionarios de su gobierno. "Nosotros hemos creado conciencia y seguiremos rectificando lo que debemos rectificar", dijo Maduro.

Las elecciones regionales, además de renovar poderes locales, se habían convertido simbólicamente en un relanzamiento de la llamada "oposición moderada" y en una medición de fuerzas de cara al proceso de negociación entre el gobierno y la oposición en México, donde se espera una reanudación de conversaciones en enero.

Daniel Pardo, BBC Mundo / 22 noviembre 2021.


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